Una postrera broma berlanguiana

Andaba yo buscando palabras que describieran en este blog mi tristeza por la marcha hacia “la luz” del gran Luis García Berlanga. Mi admiración por él me viene de familia. Mis padres, currantes sin contacto con el mundo del cine, derrotados de la república de quienes heredé de niño la admiración por el que fue uno de sus únicos referentes en los años de plomo del franquismo, se referían a él simplemente como Luis Berlanga, con la misma respetuosa familiaridad con la que hablaban, pongamos por caso, de Negrín o de Marcelino Domingo.

En esas andaba yo cuando me llegó un correo anunciándome la publicación de un post de Mariano Sánchez Soler en la web de “Ciudad de la Luz”, esa metrópolis del cine que el maestro soñó, impulsó y que ahí está -esperemos que para siempre- como homenaje a él, rindiendo frutos en Alicante gracias al esfuerzo de gente que lleva el cine y la cultura mediterránea en las venas, como es el caso de Mariano Sánchez Soler. No he dudado ni un momento en ponerme al teclado y recomendar a mis lectores su post.

Sánchez Soler, comunicador, ensayista, celebrado autor de novela negra y profesor doctor del Centro de Estudios Ciudad de la Luz, ha sido y es en su labor como periodista quizá el más auténtico y documentado azote del franquismo, algo que constituye un punto de contacto entre él y Luis Berlanga. Entre sus libros al respecto destaco el que inicialmente sirvió para que un servidor le descubriera, “Los Franco, S.A.” (*), lectura imprescindible para quien quiera saber lo que se fraguaba en las alcantarillas del poder económico durante la dictadura “cuarentañista”.  En este prodigio de investigación histórica, Sánchez Soler desnuda los chanchullos de esa familia de ominosos pasado y presente bajo cuyas botas y desvergüenza se malograron en España los años de desarrollo que el resto de Europa aprovechó para convertirse en lo que hoy llamamos mundo civilizado. Hubo una época en que pareció que por culpa de los Franco llegaríamos al progreso cuarenta años más tarde que los demás países de nuestro entorno. Hoy, transcurridos casi esos cuarenta años desde la muerte del dictador, sabemos ya que la dura realidad es que no lo alcanzaremos nunca. Ese, y no otro, es el legado de Franco y los suyos para la posteridad de España.

Mariano Sánchez Soler

Conocí a Sánchez Soler – y desde entonces tengo el honor de intercambiar correos esporádicamente con él en una relación gratísima para mí como lector suyo- cuando le invité a pronunciar una conferencia en Torrelodones para hablar de algo en lo que Mariano es un especialista: el palacio del Canto del Pico, esa especie de castillo de Drácula que preside este pueblo y que está tanto presente  en el imaginario común de los madrileños cuanto desconocida y confusa resulta su intrahistoria para la ciudadanía. Precisamente hace un par de días me vino aquella conferencia a la cabeza al leer, firmada por Sánchez Harguindey en El País, una anécdota que viene al pelo en el presente post, pues vincula en uno de sus párrafos el Canto del Pico con la historia de Berlanga. No dejen mis lectores de pinchar el vínculo, pues define muy ilustrativamente la catadura moral de los próceres de la dictadura.        

Mariano Sánchez Soler formó parte del comité que en 2009 organizó el congreso homenaje a Berlanga con el que Ciudad de la Luz reivindicó y agasajó al que fue su más conocido auspiciador. En lo personal, me encantó que aquel congreso tuviera lugar precisamente los días 19 y 20 de noviembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte del dictador, y no supe entonces si entenderlo como una pérfida maniobra de algún miembro del comité para hacer que ciertos neofranquistas tuvieran que elegir entre varias celebraciones, o como una postrera broma de Berlanga –de ahí mi título- para pasar un rato divertido desde sus casi noventa años. Me gusta inclinarme por esta última explicación, máxime cuando a punto ha estado ahora de coincidir de nuevo la fecha. Esta vez, desde la atalaya cósmica de la verdadera ciudad de la luz en la que ahora se encuentra, se divertirá todavía más.

(*) “Los Franco, S.A. Ascensión y caída de la familia del último dictador de occidente”; 2003, Oberon (Grupo Anaya), Madrid.

Créditos:

La imagen de Berlanga la he tomado de www.peliculas.info (vínculo imagen)

La imagen de Mariano Sánchez Soler la he tomado de www.revistafusion.com (vínculo imagen)  

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4 respuestas a Una postrera broma berlanguiana

  1. Arnau dijo:

    Grandes todos los personajes que describes. Y un placer recordarlos envueltos y enlazados por tu sensibilidad.

  2. Adrian Vogel dijo:

    Berlanga era único. Y eso le hacía especial. E irrepetible. También incomodo para el poder (fuese quien fuese).

  3. Mariano, Angelito…, ¿sabe que tiene usted muy buenas referencias? Grande, Berlanga.

  4. Bienvenido por estos lares, don Antonio. Enorme la grandeza de Berlanga, en efecto. Gracias, Arnau y Adrián, por vuestros comentarios.

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