Bach: Septuagésima

El domingo de hoy, nueve semanas o, lo que es lo mismo, unos setenta días (septuagésima) antes de la Pascua es el primero de los tres consecutivos (los próximos se llaman sexagésima y quincuagésima o “Estomihi”) que preceden a la cuaresma. Hasta que ésta llegue, el vencedor será “don Carnal”, que lo celebrará extendiendo por todo el mundo durante tres semanas las paganas fiestas de carnaval.

Para la celebración de hoy, Bach escribió tres cantatas (84, 92 y 144). Para desengrasar de la densidad de mi entrada de la semana pasada dedicada a los corales luteranos, os ofrezco hoy la cantata BWV 84, de orquestación ligera y toda ella para solo de soprano (salvo el coral de salida, que como de costumbre es para coro a cuatro voces), perteneciente al fértil ciclo de Leipzig. Se estrenó según las fuentes más fiables en 1727 y los textos de sus arias y recitativos se atribuyen a Christian Friedrich Henrici (1700-1764), contemporáneo y amigo personal de Johann Sebastian Bach y el libretista del maestro por antonomasia. Nacido en Dresde, Henrici estudió leyes en Wittemberg, la villa de donde había partido dos siglo antes la Reforma de Lutero, y probablemente ejerció con éxito la abogacía a lo largo de su vida, publicando complementariamente a su profesión una prolífica obra poética tanto sacra como profana- muy, muy profana ésta última, por cierto, rica en poesía erótica- bajo el seudónimo de “Picander”. En no muchas semanas hablaremos de las pasiones según San Juan y según San Mateo, los productos cumbre de su colaboración con Bach. Hasta entonces nos servirá como aperitivo esta BWV 84.

He seleccionado el Aria nº 3, “Ich esse mit Freuden mein weniges Brot” (“Como con alegría mi trozito de pan”) en la divertida interpretación –en el más respetuoso y mejor de los sentidos- que publicaron con Teldec en 1979 Harnoncourt, el Concentus Musicus Wien y los Tölzer Knabenchor, prestigioso coro de  niños de la ciudad bávara de Tolz cuyo soprano solista en aquel momento era Willy Wiedl – futuro tenor de éxito en el mundo de la canción y la opereta alemana- a quien escuchamos, al menos en mi caso, fascinados y, en general, admirados por esta tradición germánica de los niños cantores. Nikolaus Harnoncourt utilizó a menudo en su grabación citada de la integral de las cantatas las voces de los niños en las partes de los solistas agudos (sopranos y contraltos), como fidelidad historicista a lo que debió de ser habitual en las ejecuciones de Leipzig, en donde no abundaban las voces de mujer y, además, no acababan de estar bien vistas luciéndose en un templo.

Se añaden al final del vídeo el nº 4, recitativo, y el nº 5 “Ich leb indes in dir vergnüget” (“Entre tanto viviré satisfecho en Ti”), precioso coral armonizado a cuatro voces por Bach sobre un canto de congregación original de Georg Neumark (1621-1681), cuyo texto es el único de la cantata que no es de Picander, sino uno de los más de 600 himnos y poemas sacros que escribió la condesa Amelia Juliana Schwarzburg-Rudolstadt (1637-1706).

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4 respuestas a Bach: Septuagésima

  1. Adrian Vogel dijo:

    No sabía que Picander era abogado y colaborador habitual de Johan Sebastian. La vida da sorpresas, sorpresas da la vida…

    • Menos mal que el doctor Google lo sabe todo. De todas maneras, salvo en que estudió leyes en Wittemberg, no hay demasiado acuerdo en lo que se refiere a qué hizo Picander después con su vida (y yo he perdido en la mudanza mi querido libro de Albert Schweitzer, que es el historiógrafo de Bach del que más me fío). La mayoría de los expertos dice que ejerció la abogacía, pero otros que se dedicó a la enseñanza en Leipzig y Dresde, y los menos dicen lo que yo erróneamente pensé durante muchos años: que era simplemente un atorrante bohemio que zumbaba por el café Zimmerman. Sorpresas te da la vida…

  2. Arnau dijo:

    Hipnótica, preciosa, celestial… un momento, que voy a por un diccionario.

    • Me alegro de coincidir contigo Arnau. Mantenme al corriente de tus hallazgos en el mundo de los adjetivos, que a mí también se me acaban (pero no fumes para buscarlos como decía hacer Josep Pla).

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