Cantata BWV 67 para el domingo Quasimodogeniti

“Corno da tirarsi”, instrumento original de h. 1730. Imagen extraída de la web del prestigioso fabricante bávaro Engelbert Schmid. Recomiendo vivamente su visita a mis lectores. (http://www.corno.de/schmid/fran-span/trompa_natural.htm)

El domingo de hoy, segundo de Pascua (el primero es la propia Pascua) se llama “Quasimodogeniti”, como de costumbre debido a las primeras palabras del introito de su liturgia, “Quasimodo geniti infantes…” (1 Pedro 2:2-3). En nuestras latitudes ha perdido fuelle esta celebración, no así en América, muchos de cuyos pueblos la festejan sonoramente. De su importante pasado litúrgico nos queda el nombre de pila Cuasimodo, usado a menudo en la época en la que se estilaba bautizar a los chavales con el santo del día en que habían nacido. No fue, pues, una invención de Victor Hugo (1802-1885) el nombre que reservó para el jorobado en su ficción “Nuestra Señora de París”, sino que más bien supuso su definitivo arrumbamiento.

Johann Sebastian Bach escribió durante su periodo en Leipzig dos cantatas con destino a esta fiesta, las números 42 (1725) y 67 (1724). Recupero esta última para enhebrar de nuevo el hilo de las cantatas de iglesia de Bach en la aguja de este blog, un poco despuntada debido a las fiestas de semana santa que han roto el ritmo dominical y a que otros empeños del autor le han despistado momentáneamente de su autoimpuesta tarea.

La cantata BWV 67 “Halt im Gedächtnis Jesum Christ” (“Retén en tu recuerdo a Jesucristo”) –la traducción habitual es “Acuérdate de Jesucristo”, pero yo me rebelo contra propiciar que tal maravilla pueda llegar a relacionarse con un himno al uso hoy en día en las iglesias que, con el mismo título y texto, es de una vulgaridad que maltrata los oídos- nos muestra a un Bach casi recién llegado a Leipzig que aún conserva la frescura musicalmente contestataria que cultivó en Weimar y Cöthen, cuya chispa con tanto trabajo mantuvo, pero mantuvo, en su agotador nuevo empleo como Cantor de Santo Tomás.

Así, nos volvemos a encontrar con una estructura en siete partes un tanto heterodoxa, en la que las intervenciones de los solistas, confiadas a contralto, tenor y bajo, se solapan temáticamente con las partes del coro. La instrumentación habitual se ve incrementada con flauta travesera y con la trompa barroca conocida como “corno da tirarsi”, a menudo sustituida por trompeta en las interpretaciones contemporáneas.

He elegido como ilustración por su excelente sonido una toma extraída de la formidable integral de las cantatas editada por Teldec  en 1978, con grabaciones cuyo trabajo de dirección se repartieron Nikolaus Harnoncourt unas y Gustav Leonhardt otras, ahí es nada. La historia de la carrera que en aquel par de años libraron entre sí las discográficas Teldec y Hänssler por adelantarse la una a la otra en el lanzamiento al público de sendas integrales de cantatas de Bach –la de Hänssler auspiciada por la Bachakademie de Stuttgart y dirigida por el gran Helmut Rilling al frente de sus Gächinger Kantorei- tiene una epopeya pendiente de escribir que en nada envidiaría a la de Amundsen y Scott por la conquista del Polo Sur. Eso sí, aquí sin víctimas, o al menos sin víctimas conocidas. Sí hubo, por el contrario, triunfadores: fuimos los aficionados –como siempre en aquellos años libres de piratería-, que contamos así con dos maravillas para la historia de la fonografía, hoy a buen seguro que irrepetibles por la previsible y lógica incomparecencia de promotores dispuestos a financiarlo.

En este corte escuchamos el coro número 1 de la cantata BWV 67 en la interpretación del Leonhardt Consort, el Collegium Vocale de Gante preparado por el entonces jovencísimo y hoy archiconsagrado Philippe Herreweghe, y el Coro de Niños de Hannover preparado por Heinz Hennig, todos ellos dirigidos por el insigne clavecinista y director Gustav Leonhardt. En el resto de los números de este histórico registro colaboraban como solistas Paul Esswood (contratenor), Kurt Equiluz (tenor) y Max van Egmond (bajo). Ya saben ustedes mi consejo de siempre: altavoces o auriculares bien fuertes… y a disfrutar.

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4 respuestas a Cantata BWV 67 para el domingo Quasimodogeniti

  1. Adrian Vogel dijo:

    Espectacular. ¡Qué grande Bach! Y qué bueno repasar estas composiciones. Gracias Antonio.

  2. Arnau dijo:

    Creo que he levitado. Y por un momento me ha parecido estar más cerca de “Dios”. ¿Me pregunto si era eso lo que pretendía Bach? Si es así, cuán costoso debía ser ateo en esa época, pardiez.

  3. Gracias por tu comentario Adrián, me alegro de que te guste.

    Arnau, gracias también a ti. Sí debía de ser difícil no creer en dios en aquella época, yo siempre pienso que sería como hoy en día no creer en la ley de la gravitación universal (Newton murio en 1727, tres añitos después de que se estrenara esta cantata, siendo profundamente religioso. No creo que Bach supiese nada de él ni de sus hallazgos a lo largo de toda su vida).

  4. Pingback: Cantata BWV 20 “O Ewigkeit, du Donnerwort [I]“ | Sostiene Perea

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