Cantata BWV 103

Portda de una edición parisina de "L'Estro Armonico" de Vivaldi, probablemente de hacia finales del siglo XVIII. Algo más moderna, pues, que las que le llegaban a Bach.

Parece fuera de toda duda que Bach adoraba la música de Antonio Vivaldi. Esperaba con fruición la llegada de partituras suyas y, probablemente, disfrutaba de la luz que emanaba de ellas para calentar el frío reinante en Sajonia. Una luz exótica, venida del Adriático y forjada en Venecia a espaldas del sombrío catolicismo allí imperante, que Vivaldi, el “cura rojo” –tranquilos todos: se le conocía así en referencia a la tonalidad de cabellera imperante en su familia y no a ideología alguna “avant la lettre” -, predicaba a sus fieles. Bach estudiaba esas partituras, las internalizaba. A veces, como hizo con varios conciertos del ciclo “L’Estro Armonico” de Vivaldi, las convertía en obras para diversos instrumentos, especialmente en sinfonías o conciertos para órgano sólo. A un servidor le emociona muy especialmente la trasmutación alquímica del Op.3 núm. 11 de Vivaldi en BWV 596 de Bach. Probablemente hacía esto simplemente para escuchar aquella música más allá de los pentagramas que le llegaban en rudos legajos; igual hizo Schönberg dos siglos después con el cuarteto con piano Op.25 de Brahms sólo para desentrañar algunas armonías que decía no percibir bien en su oído, convirtiéndolo en una especie de apócrifa 5ª sinfonía del hamburgués genial. En una época como la de Bach en que lo único que existía para la difusión de la música era la partitura y el instrumento que cada familia tuviera en casa, resulta milagroso que la música llegara a traspasar fronteras y épocas. Desde nuestro siglo XXI casi no podemos entenderlo.
La atmósfera de la cantata 103 a la que hoy dedico el presente comentario trae destellos de luz veneciana, quizá a través de la brillante trompeta entonando el cantus firmus “Jesu, meine Freude” sobre el aria del tenor en el núm. 6. Quizá a través de las notas de píccolo contrastando con las flautas traveseras en el coro inicial. ¿Sólo a mí me parece identificar en esas notas los arpegios del concerto per flautino en Do RV 443 del veneciano “rojo”? Alguna cosa, en fin, suena a Vivaldi en esta cantata, sin que uno, al menos uno con conocimientos limitados como yo, sepa muy bien qué es. Aunque muy pronto los cromatismos –cadencias ascendentes o descendentes en semitonos, el mínimo intervalo posible- con los que el píccolo va contaminando a las cuatro voces del coro nos devuelven al Bach más atrevido, al más evolucionado.
La cantata BWV 103 “Ihr werdet weinen und heulen” (“Lloraréis y os lamentaréis”) se estrenó en Leipzig el 22 de abril de 1725, fecha en la que cayó aquel año el domingo llamado “Jubilate”, que es el que hoy celebra la cristiandad. En otros años Bach compuso para este mismo domingo las cantatas 12 (Weimar, 1714) y 146 (Leipzig, 1726). La BWV 103 se fundamenta en textos del evangelio de Juan y de la poetisa mística Christiane Mariane von Ziegler (1695-1760) quizá adaptados estos últimos por Picander. El coral está extraído de Paul Gerhardt (1607-1676) y se desarrolla sobre el cantus firmus “Was mein Gott will, das g’scheh allzeit” (“Lo que mi Dios quiere será cumplido”), de composición atribuida a Claudin de Sermisy (1495-1562) y del que ya hemos hablado en otras ocasiones pues era uno de los favoritos de Johann Sebastian Bach, o al menos de los más utilizados por el maestro en sus cantatas.
El japonés Masaaki Suzuki (Kobe, 1954), fundador y director del Bach Collegium Japan, es uno de los especialistas en la obra de Bach más en boga en los últimos años. Todavía no había visitado este blog y hoy es un buen día. Sus lecturas de las cantatas son austeras y ligeras de tempo y dinámica, por lo que son muy apreciadas por los que preferimos en Bach las interpretaciones poco artificiosas. Le escuchamos junto con su Bach Collegium Japan en el coro inicial (núm. 1) de la BWV 103, que incluye un pasaje para solista a cargo del excelente bajo Dominik Wörner. La toma de sonido es de Febrero de 2006.

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3 respuestas a Cantata BWV 103

  1. Adrian Vogel dijo:

    Hace poco tuvo la fortuna de escuchar “Jesu, meine Freude” en una iglesia cerca de mi casa:
    http://elmundano.wordpress.com/2011/04/30/dandy-perea-canta-a-bach/

    Por cierto siempre olvido preguntar: ¿qué es BWV? No creo que sea “avant la lettre” las siglas de la fusión de BMW y Volkswagen…

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