Cantata BWV 129 para el domingo de la Trinidad

Karl Richter

Nos movemos en esta última semana, con Pentecostés por un lado y la Trinidad por otro -que es lo que se celebra hoy- por territorios de difícil comprensión para el magín de un mortal de a pie. Documentando el presente post he encontrado que el propio San Agustín, con todo su conocimiento aristotélico, escribió frustrado que lo de la trinidad de Dios no era cosa comprensible para la mente humana, que era algo tan sólo susceptible de ser revelado. Esto me ha dejado más tranquilo, como mis lectores podrán comprender.

Bach, que no se paraba en consideraciones filosóficas a pesar de que previsiblemente tampoco lo entendía, escribió para la fiesta de la Trinidad al menos cuatro cantatas. De entre ellas he elegido para el post de hoy la BWV 129 “Gelobet sei der Herr, Mein Gott” (“Alabado sea el Señor, mi Dios”), una composición de 1726 que envuelve un texto del mismo título escrito en 1665 por el teólogo sajón Johann Olearius (1611-1685). Estructurada la cantata en cinco números, los cuatro primeros, coro de entrada y tres arias sin recitativos, comienzan con la misma frase, la que da nombre a la cantata, y desembocan en el coral “Dem wir das Heilig itzt”, una frase diferente del mismo himno entonada con un cantus firmus cuyas primeras apariciones en los libros de oraciones luteranos se remonta a 1648.

Vamos a escuchar hoy el coro de entrada de la cantata BWV 129 en la versión que el eminente Karl Richter (1926-1981) -un formidable especialista en Bach que llegó a ser organista de la Thomaskirche de Leipzig con sólo 23 años- grabó para el sello Archiv Produktion en 1974 con la orquesta y el coro Bach de Munich, agrupaciones que él mismo fundó en 1953 a partir del preexistente coro Heinrich Schütz de la misma ciudad y que a mí no me consta hayan sido dirigidas por nadie más. El legado de Richter en lo que se refiere a la difusión de la música de Bach tiene una importancia indudable como nexo
entre las interpretaciones romantizantes de Ristenpaart o Klemperer y las historicistas de Harnoncourt o Koopman, por citar sólo algunos de los grandes intérpretes de la obra de Bach. Así, Richter mantuvo los tiempos más bien lentos de los primeros pero les imprimió un tempo constante, sin aceleraciones y ritardandi más propios del periodo romántico que del barroco. Por otra parte y a diferencia de los segundos, se inclinó hacia el uso de instrumentos modernos con el La afinado a 440 hertzios, en vez de a 415 como los historicistas, una elección nunca exenta de controversia. Esta situación de Richter entre dos aguas ha hecho que en los últimos años, los del triunfo de los instrumentos originales y de la búsqueda a ultranza del rigor histórico en la interpretación, la figura de Richter no haya sido valorada como a mi juicio debe entre los críticos y especialistas de la música barroca.

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7 respuestas a Cantata BWV 129 para el domingo de la Trinidad

  1. Adrian Vogel dijo:

    El rico refranero español tiene uno que dice “se montó la de dios es Cristo”, que imagino de inspiración agustiniana…

    No conocía el dato de la poca consideración o reconocimiento de Maese Richter. Yo lo tengo en los altares (y pensaba que no era nada original).

    • No siempre se atreven a decirlo en público o expresamente, pero yo he percibido esa tendencia a revisar los postulados interpretativos de Karl Richter en conversaciones privadas con músicos y entre líneas de las declaraciones de los consagrados y de alguna reseña de los críticos musicales. El mundo de la interpretación de Bach -que es del que yo sé algo- es sumamente tiquismiquis con cosas aparentemente triviales como sustituir un corno por una trompa o como utilizar uno u otro diapasón para afinar, tal como digo en el post. (No sé si es pijerío, rigor o un poco de las dos cosas).
      Gracias por tu comentario, Adrián.

      • Paloma Izquierdo dijo:

        Si existe pijería en en algún ámbito es en el mundo musical. Refinamientos que se pueden permitir muy pocos. Se dejan otras cosas atrás como conocer los misterios de la armonía, por ejemplo.

        Hablando de otra cosa, Richter tiene una dirección del Oratorio de Navidad francamente aleccionadora. La tengo de base de aprendizaje, siempre a expensas, claro está, de lo que diga el director de turno cuando la cante, pero creo que Richter es buena fuente.
        Un saludo Antonio

      • ¡Hola Paloma, bienvenida por aquí! A mí también me gusta mucho Richter -tal como he querido expresar en el post, no sé si lo he logrado-, y su lectura del Oratorio de Navidad es verdad que es un prodigio de claridad y rigor en las antípodas del “pijerío”, como prácticamente todo lo que hizo. Por eso me parece importante reivindicar su legado. También en honor a la verdad he de reconocer que humildemente y desde una visión personalísima que nunca me atravería a imponer a nadie, en las obras grandes (Pasiones, MIsa en Si menor…) prefiero un tempo un poquito más animado que el que el doktor Richter preconizaba. Pero aun así para mí es excelso.
        Gracias por tu comentario, ojalá haya más.

  2. Adrian Vogel dijo:

    El pueblo llano (u orondo como es mí caso) no entendemos de estas pequeñas cosas.

    Gracias a vos Maese Perea. Los domingos comienzan mejor con Bach de fondo…

  3. NC dijo:

    Tienes un blog muy interesante, Antonio. Te diré más: en mi entorno -melómanos todos y dos músicos de profesión- respetamos a Karl Richter, pues Marcos Vega –mi cuñado– estudió con él en Munich en los años 60… Marcos ha interpretado a Bach en múltiples ocasiones (la última vez le oí en un concierto de órgano en el monasterio de El Escorial) aunque él siempre habla de la Pasión según San Mateo como su favorita, y siempre le he oido hablar con devoción de Richter. Le pasaré tu blog, que seguro se sorprenderá y alegrará de encontrar estos comentarios.

    • Gracias Nieves y bienvenida por estos lares. Pero no olvides aclarar a tu cuñado que soy tan sólo un aficionado. Curioso y resuelto, pero aficionado. Comparto el respeto por Richter, quizá el primer intérprete de Bach que escuché en mi infancia -y de algún otro barroco, en algún momento del pleistoceno medio TVE dio una serie con los conciertos para órgano de Händel imterpretados por Richter y su orquesta Bach de Munich-. Al parecer murió sin ver cumplida su ilusión de grabar la integral de la obra de Bach para Archiv, compañia de la cual siempre he pensado que estuvo detrás de la creacion de la propia orquesta con ese propósito. Quizá Marcos sepa algo más al respecto… y dile que nos mantenga al corriente de sus conciertos.

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