Cantata BWV 88 “Siehe, ich will viel Fischer aussenden”

El profeta Jeremías según la vision de Miguel Angel plasmada en la Capilla Sixtina del Vaticano

Verdaderamente me ha costado trabajo decidirme por una de las dos cantatas que Johann Sebastian Bach escribió para el domingo de hoy, quinto después de la Trinidad, y es que las BWV 88 y 93 se cuentan ambas entre mis favoritas. Al final y por razones exclusivamente de gusto personal, me he decidido por la primera, que comienza con la frase del capítulo 16, versículo 16 del libro bíblico del profeta Jeremías que en su traducción alemana identifica al conjunto de la cantata: “Siehe, ich will viel Fischer
aussenden” (“Ved, enviaré muchos pescadores”).

El aria de bajo –notación ésta de “aria” que figura en la partitura original tachada de puño y letra del propio compositor y sustituida por la fórmula “bajo solo”- es verdaderamente cautivadora. Sólo ahondando en la naturaleza de su texto se da uno cuenta del extraño juego que Bach establece entre una música embriagadora y un relato terrorífico, pues a lo que se refiere la profecía de Jeremías es a una suerte de persecución de los paganos por las
fuerzas de Yaveh que los buscarán por tierra y mar. En el texto cantado, el tonante profeta pone en boca de Dios literalmente lo siguiente: “…enviaré muchos pescadores que los pescarán…” y “…muchos cazadores que los perseguirán por toda montaña, toda colina y en las hendiduras de las rocas…”.

Conociera o no Bach el conjunto de la profecía o fuese cual fuese el impacto que la misma tuvo en su ánimo, el hecho es que en ese formidable primer número que a mí tanto me gusta, y que como digo da nombre a la cantata, el maestro se centra al inicio en la alusión a la pesca, creando una idílica escena en la que el bajo canta el texto con un  ondulante acompañamiento de la cuerda, los dos oboes “d’amore” y el oboe tenor que, para los estudiosos y para mí también, evoca el vaivén de la barca del pescador. Abruptamente, cuando el texto comienza a hablar de la caza, dos de los oboes dejan paso a dos trompas y lo que escuchamos es el galope de una escena de caza de lo más evocador, con un tema y un desarrollo propios y diferentes al expuesto cuando estábamos pescando, al principio del número.

La cantata 88, estrenada en Leipzig en 1726, se cierra con el coral “Sing, bet und gehe aug Gottes Wegen” (“Canta, reza, y anda por los caminos de Dios”), elaborado sobre el cantus firmus del precioso himno escrito por Georg Neumark en 1657 “Wer nur den lieben Gott läst walten” (“Aquél que deje reinar al amado Dios”), himno que da nombre y base musical a la otra cantata escrita para este domingo, la que ya he mencionado lleva el número 93, estrenada dos años antes también en Leipzig. Los seguidores de este blog son ya a estas alturas conscientes de lo frecuentes que son en Bach estos círculos “virtuosos”.

He encontrado como ilustración un vídeo subido a la red por “mrkeihtmontgomery”que
reproduce la versión de la BWV 88 que grabó para Teldec en 1979 el gran director y clavecinista holandés Gustav Leonhardt con su Leonhardt Consort. (Que no se entere nadie, pero para mí que aquí se le duerme un poco el tempo entre las manos, aunque advierto de que negaré haber escrito tal apreciación). La extraordinaria voz pertenece al celebrado bajo barítono holandés Max van Egmond. El resto de solistas participantes en esta grabación son el tenor Kurt Equiluz, el contratenor Paul Eswood y, cantando la parte de soprano, el niño solista del Coro de Niños de Hannover Marcus Klein, coro que también participa en la sesión preparado por su fundador, el hoy ya desaparecido Heinz Hennig. El coro adulto es el Collegium Vocale de Gante preparado por Philippe Herreweghe.

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5 respuestas a Cantata BWV 88 “Siehe, ich will viel Fischer aussenden”

  1. Adrian Vogel dijo:

    Esta me la había perdido el domingo pasado. Así que hoy doble ración. Gran suerte la mía.

  2. Euterpe dijo:

    Sí, tienes razón: Leonhardt es dirigiendo algo pavo y poco vitalista, contrariamente a la energía derrochada por Harnoncourt. Se nota mucho la diferencia en esta integral de Teldec. Además se juntan el Concentus y el Tölzer Knabenchor, caracterizado igualmente por su dinamismo, ¿y qué se obtiene? Calidad cien por ciento, no puede ser de otra manera.
    Oye, ¿eres músico?

    • Pues mira, yo creo que en mi apreciación sobre Leonhardt, cuya trayectoria respeto muchísimo, pesa más el que a mí me fascina la versión de esta cantata que grabó Leusink con los Holland Boys Choir y el Netherland Bach Collegium para la integral de Brilliant Classics. Hubo una época en que la oía sin parar. Además se beneficiaba de la presencia de Bas Ramselaar, al que humilde y muy personalmente considero “mi” número uno en este repertorio entre los bajos en activo.
      (¡Ah, se me olvidaba! No, no soy músico. Al menos no tengo estudios musicales completos ni he vivido nunca de hacer música. Sí me dediqué a los comentarios radiofónicos sobre música en una vida anterior, pero de eso hace ya muchos años).

  3. Euterpe dijo:

    ¡En una vida anterior! Vida soñada, imagino…
    ¿Y había niños solistas en esa versión de los chicos holandeses? Creo que no, de todas formas…

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