La emocionante cantata 170 de Johann Sebastian Bach

Georg Christian Lehms

Entre los dos centenares largos de cantatas sacras de Johann Sebastian Bach son extraordinariamente escasas, no más de siete, aquellas que prescinden de la presencia del coro a cuatro voces tan característico de esta forma musical. Se da la circunstancia de que en este ligero breviario que voy construyendo domingo a domingo para divulgar una música tan ajena a las costumbres de nuestras latitudes, ya han aparecido dos de ellas, las BWV 82 “Ich habe genug” y 54 “Widerstehe doch der sunde”. Hoy va la tercera, ya que para el domingo sexto después de la Trinidad que hoy centra el calendario cristiano he
elegido la cantata BWV 170 “Vergnügte Ruh, beliebte Seelenlust” (“Delicioso sosiego, amado placer del alma”) obligándome en consecuencia a descartar la BWV 9, escrita para la misma celebración. Y es que las tres cantatas para solista que llevo acumuladas con la de hoy en mi particular ciclo se cuentan entre las más importantes no sólo de las cantatas de Bach, sino de todo el conjunto de la obra del maestro, lo que equivale a decir de toda la historia de la música.

La creación de la cantata 170 se remonta a Leipzig en 1726 y como en los otros casos de cantatas para solista, un corpus al que algunos especialistas se refieren como “cantatas de cámara”, no está claro el motivo que llevó a Bach a prescindir del coro. En las notas explicativas de una de sus grabaciones, John Elliot Gardiner resalta que en aquel mismo año 1726 escribió además de ésta la 169, también para contralto como la que hoy nos ocupa -pero en la que sí aparece un coral final interpretado por un coro a cuatro voces-. Esta circunstancia le hace suponer que quizá dispuso en aquellos días de algún cantante de
especial calidad, e incluso apunta la posibilidad de que se tratase de Carl Gotthelf Gerlach (1704-1761), un contratenor del coro de la Thomaskirche que destacó ya desde la época del predecesor de Bach en el cargo de cantor, Johann Kuhnau, y que hasta el fin de sus días fue el organista de la Neuekirche de Leipzig. Aunque es una suposición sensata, esta teoría no está del todo establecida como un hecho hoy en día, aunque si una autoridad como Gardiner lo aventura con su firma hay que darle un voto de confianza.

La cantata 170 se estructura en tres arias y dos recitativos que las unen, y está construida sobre un texto místico de Georg Christian Lehms (1684-1717), uno de los poetas religiosos favoritos de Bach a cuya literatura recurrió frecuentemente y casualmente autor del texto de otra cantata también para contralto que hemos revisado en este blog, la BWV 54. La temática se centra en la imposibilidad de conseguir la felicidad en este mundo y, consecuentemente, el deseo de trascender al otro a través del inevitable requisito de la muerte. Sin embargo, tan tétrico material inspira en Bach una música lejos de la tristeza y a mitad de camino entre la ternura (aria 1) y la alegría (arias 3 y 5). En esta ocasión la música es totalmente original del maestro y parece claro que no desarrolla ningún himno ni cantus firmus preexistente.

Si no fuera por la cantata 170 yo no sabría nada de la contralto holandesa Aafje Heynis, la intérprete que protagonizaba un vinilo de incierto origen y efímero paso por mi discoteca personal hace más de dos décadas. Ni sé de dónde vino ni de quién era ni a dónde fue a parar aquel álbum de importación de carpeta maltratada. Lo que sé es que contribuyó con su grano de arena a mi admiración por Bach y, de paso me llevó a interesarme por su intérprete. Ésta resultó ser una exitosísima cantante de la postguerra con la cualidad “todoterreno” de las estrellas de aquella época y hasta finales de los sesenta. Siempre me ha llamado la atención la facilidad con que ella, la Ferrier, Victoria o la Baker, por ejemplo –y entre los hombres, Wunderlich, Gedda o Björling- saltaban de la ópera al lied y de éste al oratorio sin ninguna dificultad y manteniendo una calidad interpretativa envidiable en cualquiera de esos géneros. Hoy en día es difícil ver a un belcantista en el repertorio verista y mucho menos en el barroco. Y eso sin salir de la ópera: de lieder o de cantatas de Bach ni hablamos. Si bien la Heynis -que hoy disfruta, espero que con buena salud, de
unos dorados ochenta y ocho años- nunca frecuentó la ópera, sí que cantó Wagner en sus conciertos, y su repertorio abarcaba desde Händel hasta Mahler. En algún lugar he leído que Aafje Heynis protagonizó un triunfal episodio callejero con motivo de la liberación de Holanda de los nazis en 1945, cuando acompañada de un improvisado pianista que había arrastrado su instrumento hasta el exterior de su casa para cantar himnos patrióticos, entonó ella sola un aria de Händel que hizo estremecer de emoción a los viandantes. Ya tengo repetido en estas líneas mi absoluto acuerdo con ese adagio que afirma que la realidad siempre acaba superando a la ficción. Si viéramos esa escena en una película –yo creo haber visto algo análogo en una producción italiana reciente- no dudaríamos en considerarlo un exceso del guionista.

Me ha alegrado encontrar por la web un video de la interpretación de Aafje Heynis que yo recordaba de aquel vinilo maltratado. He podido así saber que la grabación data de 1960 y que junto a la contralto aparece la NKO (Nederland Kammerorchester) bajo la dirección del eminente violinista y director Szymon Goldberg (1909-1993).

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9 respuestas a La emocionante cantata 170 de Johann Sebastian Bach

  1. Euterpe dijo:

    Ay, ay, una auténtica pena que no se tomara a Panito para grabar la 170. Ese magnífico niño contralto hubiera hecho una delicia. La voz de Eswood no me convence…

  2. En los años sesenta las lecturas eran totalmente distintas, pero yo les encuentro también mucho encanto, como esta interpretación -que seguro que a Harnoncourt le horroriza por “romanticona”-. En el universo Bach caben muchos astros. Por cierto, cuéntanos quién es Panito…

  3. Euterpe dijo:

    Panito es éste, no necesita más presentación; supongo que os habéis quedado sin palabras tras ver el vídeo o habéis llorado como Harnoncourt y Schmidt-Gaden aquel día en Graz.
    Se trata de Panito (actualmente Panajotis) Iconomou, niño contralto del coro de Tölz que aparece como solista contralto en varias cantatas de Harnoncourt, como la 163, la 167, creo que la 173… Hijo, tengo una mala cabeza. También en esta pasión según san Juan de la DGG que recomiendo.
    Abrazos. Ah, actualmente Panajotis canta como bajo-barítono, pero me gustaba más de niño.

  4. Euterpe dijo:

    El DVD se puede adquirir en la Deutsche Grammophon, en la tienda del coro y, por ejemplo, aquí. Y ahora otra joya de esa grabación, esta vez con el alto Christian Immler como solista:
    Von den Stricken meiner Sünden.

  5. pfpa dijo:

    saludos antonio, esta noche he recalado en esta maravillosa 170 y en los enlaces de euterpe, este blog tuyo es de parada y fonda.
    pilar

  6. Ja ja! Mil gracias, Pilar. Quédate el tiempo que quieras, estás en tu casa.

  7. Excelente blog. Soy admirador de Bach. Hasta ahora he empezado a meterme de lleno dentro de sus cantatas. Si usted es músico, podría ofrecerle las partituras completas en PDF. Es el complemento ideal para analizar la música de este genio. En la historia, muchos geniosd e la música, pero un solo Bach.

  8. hilario barrero dijo:

    Muchas gracias Sr. Perea. Sus apuntes son muy valiosos.

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