Cantata BWV 45: de santos padres, lobos y corderos

Benedicto XVI

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?” (Mateo 7:15-16)

Esta evangélica admonición es el centro de la liturgia del domingo de hoy, octavo de la Trinidad, en las iglesias cristianas. Y la casualidad ha querido que sea este domingo el que dé inicio a la semana de la Jornada Mundial de la Juventud que por un módico caché (al parecer cincuenta millones de euros)  trae a España a Benedicto XVI, el Papa de Roma, a predicar en directo entre los jóvenes y no tan jóvenes. Recomiendo, para saber más al respecto, el post publicado al respecto en El Mundano. En cualquier caso no busquen ustedes esta semana ni higos ni uvas por el pavimento madrileño. No los van a encontrar.

El asunto de los lobos con vestidos de cordero es, lógicamente, el eje de los textos sobre los que Johann Sebastian Bach labró las tres cantatas que, todas en Leipzig, elaboró para este domingo, a saber y por orden cronológico, la 136 de 1723 (“… A menudo las mismas criaturas del infierno quieren pasar por ángeles de luz; como si entre estos seres corruptos pudieran vendimiarse uvas en las espinas. Un lobo puede cubrirse con una pura piel de cordero,…” recitativo nº 2), la 178 de 1724 (“… Nos persiguen como herejes, quieren nuestra sangre; incluso se proclaman cristianos que sólo temen a Dios. ¡Oh Dios, y que tu dulce nombre sea la tapadera de su maldad! Algún día despertarás…” coral nº 4 sobre un texto de 1524 de Justus Jonas) y la que he elegido para comentar hoy: la BWV 45 “Es ist dir gesagt, Mensch, was gut ist” (“Él te ha dicho, ser humano, lo que es el bien”), estrenada el 11 de agosto de 1726. La frase que inicia el coro nº 1 de la cantata y que da nombre a la misma procede del profeta Miqueas, famoso porque es quien en el siglo VIII a C. determinó que el Mesías habría de nacer en Belén de Judea. Al igual que varias otras cantatas escritas para este periodo litúrgico, está estructurada en dos partes diferenciadas, con tres números la primera de esas partes y cuatro la segunda, que es la que finaliza con el coral (nº 7), que se remonta a 1630 y se atribuye al prolífico creador de himnos luteranos Johann Heerman (1585-1647). El resto de los textos se consideran anónimos.

La cantata mantiene en su conjunto un tono festivo que muchos especialistas -con nada menos que Albert Schweitzer a la cabeza- no han alcanzado a comprender dada la temática del texto. A ese tono festivo contribuyen decididamente las parejas de oboes y flautas que el maestro añade al bajo continuo y la sección de cuerda habituales. Esta formación es suficiente para que Bach organice un brillante coro de entrada en el que no falta un amplio pasaje fugado, marca de la casa, con el que poner a prueba la precisión de las sufridas voces y la tensión de los diafragmas. Como cantor de coro pienso que quizá sea ese el modo con el que el maestro materializa la temática de castigo y redención que los sabios echan de menos, y que es verdad impera a lo largo de toda la cantata. Reconozcamos sin embargo, que la redención a la que conduce ese castigo o, ya fuera de bromas, el resultado de tal esfuerzo cantor, es una preciosidad.

En el reparto de cantatas entre Harnoncourt y Leonhardt que Teldec propició en su integral del año 1974 (aparentemente para ahorrar un tiempo precioso en la producción con el que adelantar a la editorial Hänssler en el lanzamiento de su integral dirigida por Rilling) la BWV 45 le tocó al holandés. Y esta vez no tengo nada que objetar, sino todo lo contrario, a la vigorosa lectura de Gustav Leonhardt ni, desde luego, a la excelente prestación de los niños cantores de Hannover. Podéis  disfrutar de ello en el siguiente vídeo, que recoge el coro inicial de esa versión con su complicadísima y exigente fuga.

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8 respuestas a Cantata BWV 45: de santos padres, lobos y corderos

  1. Euterpe dijo:

    ¡Bravo! Fíjate que no sabía yo que eras tan cantatero… Sí, Leonhardt lo hace muy bien en algunas, como la 106… Pero a veces pienso que hubiese sido preferible que Harnoncourt hubiera hecho toda la integral, y por supuesto que a Paul Eswood lo hubiesen reemplazado niños de Tölz… Mas no se puede tener todo. Y no me malinterpretes, no tengo nada contra el holandés… Pero es que Harnoncourt es Harnoncourt, y esa energía, ese vigor… Y claro, los Tölzer son los Tölzer.
    Ah, otra que me gusta mucho es la 43; a ver si consigo recordarlo bien: ¿ésa es la de las trompas?
    Tengo la sensación de que iba a decirte algo y… ¡Ah, ya! El hermano del papa, Georg Ratzinger, estuvo dirigiendo un tiempo al coro de la catedral de Regensburg (Regensburger Domspatzen).
    ¿Eres de Madrid?
    Saludos.

    • Soy de Madrid. No sabía lo de Georg Ratzinger, Euterpe, gracias por la información. La cantata 43 le correspondió a Harnoncourt en el reparto, no sé si es a la que te refieres. Tiene bastante metal, no sé si él usó trompas o lo que hoy llamamos trompetas barrocas (he leído que al parecer Bach solía anotar en la partitura “corno” fuera cual fuera el instrumento de metal disponible, había entonces muchas variedades).
      Por cierto, para esa cantata 43 Harnoncourt “le puso los cuernos” a los Tölzer y la grabó con los NIños Cantores de Viena. Pero no se lo tomes a mal, je, je, sería cosa del calendario escolar. El que no se libró fue tu amigo Eswood.
      Coincido contigo en el buen juicio que me merece la lectura de Leonhardt de la 106.

  2. Euterpe dijo:

    ¡Ay, qué alegría encontrar a un cantatero tan grande! No, creo que era la 40… ¡Y todo por no coger el disco y mirar! Es que duermen la siesta en casa y no quiero moverme mucho. No, verás: mi amigo Court, Harnon Court, empezó con los niños de Viena, pero cuando descubrió a los Tölzer… Igual esa 43 la grabó antes; era aún de la época de los Wiener. Al parecer Gillesberger y Harnoncourt acabaron medio peleados. EN cambio se llevaba de lo lindo con Gaden, Schmidt-Gaden. ¡Oh, cómo estoy tratando a estas pobres eminencias! ¡Me van a reñir!

  3. Euterpe dijo:

    P.S.: en algunas cantatas en que trabajaba con los Tölzer, las iniciales, imagino, se llevó de solista a Peter Jelosits, de los Wiener. Ah, y curioso: la 14 ya la grabó con los Tölzer. Y creo que la 12… Sí, en la 12 y en la 10; y en la 10 el soprano es un solista de los Domspatzen. Igual por entonces dirigía Ratzi… O puede que Hans-Martin Schneidt, no sé, tal vez lo diga en el libretillo de Teldec. AH, me encanta el aria de soprano de la 14 con el Tölzerknabe Peter Hinterreiter. Ése estuvo de solista en Bayreuth; como niño, claro.

  4. pfp dijo:

    lidio este verano con router muy birria que no me deja escuchar nada… no obstante sigo tus cantatas, ya me empecé a aficionar en la serie que hizo mi amigo barbazul y ahora contigo disfruto de este personal enfoque tuyo… un placer leerte

  5. Adrian Vogel dijo:

    Gracias por el enlace

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