Interludio: adiós, verano, adiós

Johannes Brahms (1833-1897)

La canción de final del verano constituye todo un subgénero dentro del género “canción”, al igual que su correspondiente literario. Son innumerables las canciones que se basan en el poético canto de amor de los enamorados veraniegos que han de separarse al llegar el otoño, escenario que es, sin duda alguna, el paradigma de la melancolía. Estoy seguro de que todos tenemos en la cabeza nuestra propia canción de final de verano, ya sea de Joan Baez, del Dúo Dinámico, de Bobby Darin, de Michael Jackson…

He querido compartir con vosotros la mía, y me ha costado mucho trabajo lograrlo. Al final no lo hago en las condiciones en que me gustaría hacerlo, y os anticipo mis disculpas por ello. En primer lugar no he encontrado en la red ninguna traducción al español, por lo que la he traducido yo mismo, con lo que ello supone de audacia e inmodestia dado mi paupérrimo alemán. Y, en segundo lugar, tampoco he encontrado en la red ningún video de los buenos, tan sólo uno tomado por un aficionado en un concierto en Buenos Aires del prestigioso Colby Chorale, coro de la no menos prestigiosa institución universitaria Colby College, de Waterville, Maine (USA). Supongo que está dirigido por Paul Machlin, su director titular, aunque el vídeo está tomado desde tan lejos que cuesta trabajo identificarle. Y el sonido tampoco es bueno, para qué vamos a negarlo.

Así las cosas todo se conjuraba para que no publicase esta entrada. Pero la tentación de compartir con vosotros, aunque sea en precarias condiciones, este “Fahr’ Wohl!” de Brahms para coro mixto a cuatro voces sobre un texto de Friedrich Rückert era demasiado fuerte. Esta canción, la cuarta del ciclo de seis canciones conocido como “Sechs Lieder und Romanzen” (op.93a), elaborado en 1883-84, se entonó en el funeral del compositor en Viena en 1897, probablemente por el coro de la Asociación de Amigos de la Música. A mí no me importaría que se entonase también en el mío, pero no voy a pensar en ello por el momento. Además prefiero oírlo en vida. Os deseo un feliz otoño a todos.

“Fahr wohl, O Vöglein das nun wandern soll;

Der Sommer fährt von hinnen,

Du willst mit ihm entrinnen:

Fahr wohl, fahr wohl!

Fahr wohl, O Blättlein, das nun fallen soll,

Dich hat rot angestrahlet

Der Herbst im Tod gemalet

Fahr wohl, fahr wohl!

Fahr wohl, o Liebes, das nun scheiden soll!

Und ob es so geschehe,

Dass ich nicht mehr dich sehe,

Fahr wohl, fahr wohl!

Fahr wohl!

 (Adiós, pajarillo que debes ahora viajar errante

El verano se va, y tú has de acompañarle

¡Adiós, adios!

Adíós, hojas que ahora habéis de caer

Pintadas por el otoño de un rojo mortal

¡Adiós, adiós!

Adiós, amor mío que debes partir

Y si así sucede, jamas te volveré a ver

¡Adiós, adiós!

¡Adiós!

 

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3 respuestas a Interludio: adiós, verano, adiós

  1. Arnau dijo:

    “…ya sea de Joan Baez, del Dúo Dinámico, de Bobby Darin, de Michael Jackson…”

    Me pregunto si han sido tus evidentes fobias con la buena música las causantes de la imperdonable ausencia, en esta ristra de cantantes, del gran Georgie Dann.

    Yo me quedo, y sin dudar, con “la barbacoa”.

    Por cierto, pequeña joya esta “Fahr’ Wohl!”, tú. Me ha encantado.

  2. pfp dijo:

    gracias Antonio, lo dicho, feliz otoño, rojo como un buen vino¡¡¡

  3. Bueno, Arnau, ejem… (me aclaro la voz): creo que tú hablas de “La canción del verano”, subgénero que conociéndome como me conoces sabes que me encanta, es mi debilidad. Pero desborda un poco mi capacidad de apreciación musical, no me atrevo a tratarlo, “mucho arroz para tan poco pollo”. Por eso con lo que me he atrevido esta vez es con las “canciones del verano que se acaba”, que es una cosa un poco distinta. A vuelapluma he citado lo que a muy altas horas de la noche me vino a la cabeza: Bobby Darin (“September”), El dúo Dinámico (“El final del verano”), Michael Jackson (“Farewell, my summer love”) y, en una pirueta más atrevida, he mencionado también a Joan Baez por “Farewell Angelina”, aunque en este caso confieso que pensaba más en la versión en español que hicieron en su día Los Payos –que a mí me sonaba a otoño: “campos dorados”, “primeras lluvias” y Angelina que se pira- que en la original de la Baez, porque como siempre me pasa con las canciones de su autor, Bob Dylan, lo que en inglés quiere expresar es tan profundo que acabo no enterándome absolutamente de nada.
    Me alegro de que te haya gustado “Fahr’ wohl!”. Busca un audio en el que se perciban bien los detalles. Te recomiendo la grabación del coro Arnold Schönberg de Viena dirigido por Erwin Ortner (“Brahms’s Secular Choruses”; Teldec), imponente de sonido, fraseo e interpretación, y que incluye lo mejor de la obra coral profana de don Brahms -si es que no fue profana toda ella, incluyendo “Un Réquiem Alemán”-. La obra de Brahms es íntegramente formidable, para mí quizá la más importante de la historia (incluido el abuelo Bach). Y dentro de ella, estas piezas de –con permiso de Pilar- “pequeño formato”, me emocionan especialmente.
    ¡Pilar, es verdad, no había caido en la cuenta de la relación entre el otoño y el vino! ¡Cómo mola el otoño en Madrid, por cierto! ¡Y el vino!

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