Cantata BWV 50: ¿Es Bach?

Hans-Joachim Rotzsch, penúltimo Thomaskantor y eminente tenor y director

Hoy he elegido una cantata que no corresponde a un domingo, sino a la festividad del arcángel Miguel, San Miguel para los católicos, que se ha celebrado antes de ayer y este
año ha traído un veranillo con todas las de la ley y temperaturas superando los treinta grados centígrados. Saben mis parroquianos que salvo raras excepciones me suelo centrar en las cantatas dominicales, pero esta vez me he sentido atraído por el extraño caso de la cantata BWV 50 “Nun ist das Heil und die Kraft” (“Ha llegado la victoria y el poder”). A estas alturas de la presente serie de cantatas no necesito extenderme ante mis seguidores acerca de lo extraño que resulta en el contexto de este corpus musical la presencia de una
composición para doble coro presidida por una fuga sin ritornelo alguno (se llama ritornelo, en general, al pasaje o introducción instrumental que da paso a la parte cantada en una composición vocal). Sólo en contadas ocasiones, y muy solemnes, -Pasión según San Mateo, Misa en si menor,…- recurrió Bach a ese empleo del doble coro o, lo que es lo mismo, coro a ocho voces. Por eso no ha faltado quien proponga una duda razonable sobre la atribución de su autoría a Johann Sebastian Bach. Lamentablemente, de la cantata 50 no nos ha llegado a nuestros días sino un fragmento, precisamente ese coro imponente. Y es posible que Bach no llegase a componer nada más de la misma. Sin embargo Wolfgang Schmieder, encerrado durante años entre las fuentes documentales del maestro para crear el catálogo que hoy conocemos como Bach Werke Verzaichnis (BWV), no dudó en catalogarla como obra original, escrita en Leipzig quizá en 1723, aunque quizá sin relación alguna con la festividad de San Miguel. La atribución a la celebración de esta semana se deriva del texto cantado, una elaboración de un pasaje del Libro del Apocalipsis tradicionalmente leído con motivo de la fiesta del arcángel.

Pero ya en 1904 Albert Schweitzer (1875-1965) en su obra de referencia “JS Bach, le musicien-poète” no había necesitado mucha inmersión documental para identificar el stilo inconfundible de Bach, considerando además la cantata 50 en la obra mencionada como un ejemplo “de los principios de la sintaxis musical del maestro” y recuperando las relaciones de esa sintaxis con pasajes de otras obras como el Magnificat BWV 243 (“Fecit potentiam”) o con la cantata BWV 10 “Meine Seel’erhebt den Herrn” (“Mi alma alaba al Señor”). Yo, por mi parte, tampoco lo dudo, aunque sólo sea porque no es fácil sonar como Bach sin ser Bach. Un no iniciado podría confundir, en pasajes descontextualizados, a Listz con Berlioz, incluso a Mozart con Haydn. Sin embargo no tengo inconveniente en proclamar desde la mayor humildad que a Bach no se le puede confundir con nadie cuando compone música para la voz humana.

La partitura de la cantata 50 que ha llegado hasta nuestros días involucra, además de al mencionado coro a ocho voces, la participación de timbales, tres trompetas, tres oboes, violines primeros y segundos, violas, órgano y continuo. Es decir, todo el arsenal que el maestro reservaba para sus obras más importantes.

He encontrado una interesante grabación para ilustrar el comentario de hoy en la que podemos gozar de la versión del penúltimo heredero (el actual es Georg Christoph Biller) de ese puesto de Cantor de la Thomaskirche de Leipzig que en su día ocupó Johann Sebastian Bach. Se trata de Hans-Joachim Rotzsch (1929) dirigiendo, cómo no, al histórico Thomanerchor y a los instrumentistas del Neues Bachisches Collegium Musicum de Leipzig en una grabación de 1981 que hoy se considera de referencia en la interpretación de esta tan inexplicada y poco oída cantata BWV 50.

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8 respuestas a Cantata BWV 50: ¿Es Bach?

  1. pfpapilar dijo:

    ¡qué preciosidad¡

    saludos Antonio

  2. Adrian Vogel dijo:

    No pudo ser el domingo (me encanta desayunar con Bach), así que me conformo con esta maravilla hoy lunes a mediodía…el min. final es impresionante!!!

  3. Arnau dijo:

    ¿“…mis parroquianos…”?

    Suerte tienes de las acepciones, Antonio. Si no, no vuelvo.

    Espléndida y bella esta cantata.

  4. Sin duda, Pilar, una perla del maestro. Me alegro de que te guste y si a alguien se la he dado a conocer. En lo técnico había que ser muy pero que muy bueno para concebir esa fuga para ocho voces… y que todo resulte tan bello y tan poco pedante.
    Adrián, te arreglo lo de la ene. Por razones que tú conoces no hubo tiempo de tener el post para el desayuno, pero que conste que estaba para la merienda-cena. Lo que pasa es que os volvéis locos con el “fúmbol”, hacéis cuerpo con el sofá, como dice Forges.
    Arnau, está mañana les he dicho en mi bar que como no pusieran las porras un poco más recientes se les iba a insubordinar “la parroquia”, y lo han entendido. En Madrid se entiende muy bien, quizá sea un giro poco utilizado en otros lugares.

    Gracias a los tres por comentar, “parroquianos”.

  5. Virginia Mataix dijo:

    Hola Antonio Perea:
    perdona por llegar algo tarde a un comentario muy hermoso sobre mi pequeño papel , “la niña de luto” en Así que pasen cinco años, de Lorca….era así, era así,…¿Quién lo dice, quién lo dirá mi amante me espera en el fondo del mar…tal y como lo recuerdas en el blog de elmundano hace casi un año.
    Buscaba alguna foto de aquel montaje del TEC (la dirigió Narros) y me he encontrado con tu comentario. Jamás pensé que mi personaje pudiera sonar tan lorquiano como tu memoria aún lo evoca, y aunque hayan pasado más de veinte años, puedo asegurarte que me ha conmovido mucho. Trabajé tardes enteras con Jose Carlos Plaza, porque con Miguel no hubo manera.
    Un saludo y mi gratitud tardía

    Virginia Mataix

    • ¡Bienvenida por estos pagos, Virginia! Durante muchos años me he preguntado si los que creasteis aquel montaje que a mi tanto me conmovió como espectador conservabais un recuerdo tan cálido de aquello como el que me ha acompañado a mí. Me alegro mucho enterarme de que sí gracias a ti. Aunque no frecuento en gran medida el teatro, quizá sólo un poquito más que la media, no te exagero nada en absoluto al decirte que es el montaje que a mí más me ha marcado en toda mi vida. Tu papel, desde luego, y también la canción del maniquí (qué barbaridad de poema), el jugador de fútbol que entraba de un salto por la ventana, el gato y el niño muertos, el reloj que lo presidia todo… las imágenes me asaltan todavía con la misma claridad con que me asaltaron entonces. Soy yo, pues, quien te da las gracias. Un beso, Virginia, y me hará ilusión que sigas pasándote por aquí (suelo estar casi siempre acompañado de Bach, lo que compensa mi natural tendencia a escribir coñazos).
      (Creo que no fue hasta mucho después –o quizá lo decía vuestro programa de mano… no lo recuerdo ya- que me enteré de la curiosidad que encierra la firma del manuscrito de Lorca de “Así que pasen cinco años…”. Dice: “Huerta de San Vicente – 19 de agosto de 1931”. El 18 de agosto de 1936, exactamente “así que pasaron cinco años…”, Lorca fue asesinado en el Barranco de Víznar, no lejos de la Huerta de San Vicente.)

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