Cantata 180, la mirada de Bach sobre un himno primitivo

El compositor alemán Johann Crüger

Una de las desventajas que tenemos los aficionados españoles para aproximarnos al excelso corpus musical constituido por las cantatas de iglesia de Johann Sebastian Bach es nuestra falta de familiarización con las melodías e himnos de los que el maestro se nutrió para componerlas. Un ejemplo de ello es la cantata para el domingo de hoy, vigésimo de la Trinidad, identificada como BWV 180 “Schmücke dich, o liebe seele” (“Engalánate, alma querida”) que hoy comento, una obra escrita en Leipzig en 1724. El título coincide con el
de un himno entonado en las iglesias luteranas desde 1649, un siglo antes de que Bach naciera. Esa música, compuesta por Johann Crüger (1598-1662) – para muchos expertos el músico más influyente del siglo XVII, autor también, por ejemplo y en lo que a Bach se refiere, de la música de base de los corales de la pasión,  así como del motete “Jesu, meine freude”- para un texto de Johann Franck (1618-1677), fue utilizada por Bach como cantus firmus de esta cantata 180, y en torno a él desarrolló todos sus números y muy especialmente el primero, uno de los más arrebatadores movimientos iniciales que podemos encontrar en todo el conjunto de las cantatas. En él el maestro envuelve la exposición del himno de Crüger con una introducción instrumental en aire de danza que no desmerece de los ritornelos más brillantes y conocidos del maestro, por ejemplo los famosos de las cantatas 140 (movimiento 4) y 147 (6 y 10).

Ya en Weimar, mucho antes de su llegada a Leipzig, Bach había escrito un coral para órgano basado en esta misma composición de Crüger  que ha llegado hasta nosotros con el número de catálogo BWV 654. No es posible saber si es el coral de Crüger en sí mismo o la
transcripción de Bach para órgano lo que ha convertido esta música sublime en fuente de inspiración para una nómina de compositores tan extensa que sobrepasa la ambición de esta humilde entrada de mi blog. Baste citar unos pocos apellidos como Telemann, Reger, Brahms o Schoenberg para justificar mi afirmación y, en cierto modo, demostrar hasta qué punto esa feliz invención de Crüger se encuentra incrustada en el imaginario sonoro profundo de la cultura alemana. Y, como decía al principio, no así de nuestras tierras, por lo que los españolitos debemos partir desde cero para escuchar esta cantata y otras de semejantes orígenes.

Sobre la base del himno de Crüger, la cantata 180 ofrece un coro de entrada y un coral conclusivo, ambos para coro a cuatro voces, y partes intermedias para las cuatro voces solistas. Los efectivos instrumentales son dos violines, viola, violonchelo “piccolo” -¡qué ganas me dan de enrollarme en torno a este instrumento emblemático de Bach hoy casi perdido, pero lo dejo  para otro día!-, oboe da caccia, oboe, dos flautas de pico, dos flautas traveseras y continuo, formación de la que se desprende la intención del maestro de crear una atmósfera amable para este texto que habla de bodas y compromisos, de invitaciones y de la conveniencia de su aceptación.

La ilustración musical de la BWV 180 que añado a continuación corresponde a la versión de John Elliot Gardiner y los English Baroque Soloists del coro de entrada “Schmücke dich, o liebe Seele” que da nombre a la cantata y en el que podemos reconocer el himno en la línea de las sopranos. Está registrada en directo en 2000 en la catedral de San Lorenzo de Génova dentro del proyecto Bach Cantata Pilgrimage impulsado por Gardiner.

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5 respuestas a Cantata 180, la mirada de Bach sobre un himno primitivo

  1. Adrian Vogel dijo:

    Me han desconcertado las imágenes. Así que lo he vuelto a escuchar sin mirar. Otra maravilla dominical Don Antonio. Muchas gracias.

  2. Sí, a mí también me desconcierta un poco la chiquita esa que toma el té (bribón, que te conozco). Yo suelo hacer lo que has hecho tú, tampoco miro cuando elijo la ilustración. Pero el otro día descubrí, por fortuna a tiempo, que la versión que más me había gustado del Oratorio de Navidad servía de fondo musical para el striptease de una joven coreana -no es broma-. Y es que Internet tiene mucho peligro…
    Gracias a ti por seguir mis humildes digresiones bachianas, y un abrazo.

  3. Arnau dijo:

    Título de la fotografía: Un café en Cadaqués.

    ¿La música? Celestial, como siempre.

    Me ha encantado hoy el post, Antonio.

  4. Javier Cordero dijo:

    Releyendo tan ilustradas “declaraciones”.
    Al final…es el único blog que sigo…..mejor…persigo
    Gracias

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