Cantata BWV 65: oro, incienso, mirra… y benzodiazepinas

Paul Sacher

Creo que de las dos cantatas para la fiesta de la Epifanía o de la Adoración de los Reyes, escritas por Bach en Leipzig en 1724 y 1725  -es decir, casi una década antes que la cantata 248/VI incluida en el gran Oratorio de Navidad-, la que mejor cuadra con el clima de las que estoy goteando durante esta Navidad es la BWV 65 “Sie werden aus Saba alle kommen” (“Acudirán todos desde Saba”), la más antigua de ellas. Escrita para la fiesta de la Epifanía de 1724 es de suponer, pues, que fue escrita por el maestro durante 1723 constituyéndose así en una de sus composiciones más tempranas como cantor de la Thomaskirche de Leipzig. Se desarrolla la obra en torno al villancico “Puer Natus in Bethlehem” uno de los himnos más antiguos y conocidos de la cristiandad, cuyos primeros datos documentales se remontan a mediados del siglo XV aunque se cree es mucho más antiguo. La traducción alemana de su cuarta estrofa constituye el texto del coro de inicio y es la frase que da nombre a la cantata.

En lo puramente musical la cantata es tan antigua y de génesis tan poco conocida que no hay acuerdo pleno entre los historiadores acerca de cuál ha de ser la instrumentación adecuada. Sin embargo, al haber su encanto indudable atraído a los músicos a través de los siglos, ha quedado  forjado un patrón histórico para su ejecución que comporta el uso de dos atriles de trompa, dos de oboe “da caccia” y dos de flauta de pico que se unen a los habituales violines primeros y segundos, violas y continuo. En lo vocal, comparecen el coro al completo y voces solistas de tenor y bajo.

La ilustración musical que he elegido para hoy nos pone en contacto con la asombrosa personalidad de Paul Sacher (Basilea 1906-1999) director de orquesta y multimillonario filántropo de cuya labor de mecenazgo llevada a cabo al mismo tiempo que la de máximo gestor de los laboratorios farmacéuticos Hoffman-La Roche (hoy simplemente Roche) se beneficiaron una lista interminable de grandes figuras de la música del siglo XX, desde Bartok hasta Honegger, pasando por su amigo Rostropovich o por Ginastera, dentro de una nómina, como digo, interminable. Esta suerte de “cuarto rey mago” realizó unas respetabilísimas incursiones en la interpretación de Bach, de las cuales he encontrado flotando por el mar de Internet una joya que muestra el extraordinario buen gusto y el respeto por la intención del compositor que adornó a este hombre. El registro es de 1937, ahí es nada. Trascendamos de la pobreza fonográfica del sonido –admirable no obstante, sabiendo que procede de un primitivo disco de fonógrafo de los que se reproducían a 78 rpm traspasado a vinilo en 1952- y disfrutemos de ese sentido tan moderno y casi historicista de su lectura, de elegante naturalidad y sin “vibratos” ni en instrumentos ni en voces, tal como medio siglo después iban a mandar los cánones interpretativos de las cantatas barrocas. La grabación no comprende la obra completa sino cuatro fragmentos de la misma: 1 (coro inicial); 2 (coral); 6 (aria para tenor) y 7 (coral de conclusión). La voz solista que, como un milagro, llega hasta nosotros desde casi el primer tercio del siglo pasado es la del gran tenor suizo Max Meili (1899-1970) y le acompañan las formaciones Basler Kammerchor y Basler Kammerorchester. No se me ocurre mejor cierre para esta serie con la que hemos recorrido la liturgia navideña creada por Bach antes de la creación de su célebre Oratorio.

 

 

 

 

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4 respuestas a Cantata BWV 65: oro, incienso, mirra… y benzodiazepinas

  1. Adrian Vogel dijo:

    No conocía la relación Sacher-Roche. Supongo que poco queda de sus ideales en la actual responsable del Timanflu…

    Por lo demás otra gran obra para seguir alabando la maestría de Bach.

  2. Es una relación casi oculta, Adrián. Uno la suele conocer por casualidad (“serendipity” lo llaman, ¿no?) al documentarse sobre alguna cosa sin nada que ver (en mi caso, el origen de la aproximación historicista a la interpretación de la música barroca). Ni ladrillos de referencia como el Harvard Dictionary of Music, por no citar el superventas “El ruido eterno” (Alex Ross) reservan entradas o capítulos a la personalidad de Paul Sacher, que seguro es controvertida por su dualidad. Pero aun más seguro es su papel fundamental como impulsor del desarrollo de muchas tendencias musicales del siglo XX, tanto en composición como en interpretación.

  3. pilar dijo:

    cada domingo que pasa me asombra más la capacidad musical de JSB, he ido siguiendo las cantatas que has publicado, paralelamente a su Oratorio, y he quedado por igual fascinada…
    me encantaría asistir a un concierto vivo, Antonio, si me haces el favor de tenerme al corriente te lo agradeceré..

    un abrazo.

    • Buen propósito de año nuevo, Pilar. Pues cuenta con mi ayuda… y así de paso me mantengo al corriente yo también. Pero no esperes muchas cosas, las cantatas son un repertorio muy raro de encontrar en programaciones de conciertos, una especie de “tierra incógnita” dentro de la obra de Bach…

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