Cantata BWV 3, un año de cantatas

Trombón bajo barroco del fabricante Finker

El segundo domingo de epifanía –igual que el de hoy- de 2011 decidí empezar a seguir en este blog el trayecto anual de las cantatas de Johann Sebastian Bach a través del ciclo litúrgico dominical luterano, su motor y su eje. Se cumple, pues, más o menos un año desde que inicie este empeño y, con algún absentismo impuesto por las circunstancias personales que ahora lamento con visión de coleccionista, lo he logrado. No era algo de lo que estuviera seguro cuando empecé, porque a mi edad hace ya tiempo que he acabado rindiéndome a la evidencia de que no soy persona perseverante. Y mucho menos preví lograr la satisfacción de que un puñado de seguidores se conecte también a esta página y comparta conmigo la emoción de descubrir cada domingo ese tesoro casi inexplorado de las doscientas cantatas de Bach. Unas obras que el maestro compuso con el doble objetivo de alabar al  Dios en el que con tanta fe creía y poder al mismo tiempo disponer del trozo de pan que llevarse a su boca y a las de su esposa y sus diez hijos, seguro que en algún momento él tampoco previó lograrlo. No puedo, pues, iniciar mi comentario de hoy sino con estas palabras de agradecimiento a los que con vuestra entrada y sobre todo con vuestros comentarios en el blog me habéis ido suministrando el combustible intelectual y emocional necesario para haber llegado hasta aquí.

El año pasado en esta misma fecha litúrgica hablé de la cantata 155, la más antigua de las que Bach compuso para la festividad de hoy cuando aún estaba en Weimar. Este año he elegido la BWV 3 “Ach Gott, wie manches Herzeleid [I]” (Oh Dios, cuánta aflicción”), estrenada en Leipzig el 14 de enero de 1725. El “uno” romano entre corchetes aclara en la notación clásica del catálogo de Bach que existe otra cantata con el mismo título. Se trata de la BWV 58 escrita en 1727, según algunos sabios para el domingo primero después de año nuevo –el que el calendario de 2012 nos ha escamoteado- y según otros para el propio Año Nuevo o fiesta de la Circuncisión.

La cantata 3 responde a la estructura en seis movimientos que se habría de convertir en la más habitual del periodo del maestro en Leipzig, con un coro de entrada y un coral de salida ambos para coro a cuatro voces, y entre medias cuatro arias y recitativos. Presenta la característica diferencial de que en el número segundo, el coro participa en el recitativo “respondiendo” a las frases sucesivas de los cuatro solistas. El quinto número es un dúo para soprano y contralto. Los dos restantes, tres y cuatro, son respectivamente aria para bajo y recitativo para tenor.

En el aspecto instrumental adquieren protagonismo una trompa y un trombón que realzan la línea grave de las voces en los movimientos corales, uniéndose a la más habitual presencia de oboes primero y segundo, violines primeros y segundos, viola y continuo. El literato místico Martin Möller (1547-1606) es quien en 1587 escribió el poema que da nombre a la cantata y que sirvió a Bach de inspiración anímica para su elaboración. El antecedente puramente musical de la cantata lo constituyen un himno anónimo de hacia 1455, para el que Möller escribió su texto antes citado, el cual entremezcla Bach en el coro inicial con el coral luterano “Herr Jesu Christ, meins lebens Licht” (“Señor Jesucristo, luz de mi vida”) fechado en 1608, cuyas notas son precisamente las reforzadas por los antes mencionados trompa y trombón.

La ilustración que incluyo pertenece a la integral de Teldec, de 1970, con Harnoncourt dirigiendo al Concentus Musicus Wien y una excelente prestación de los Niños Cantores de Viena. Se escucha el coro inicial de la obra.

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2 respuestas a Cantata BWV 3, un año de cantatas

  1. Adrian Vogel dijo:

    “… la emoción de descubrir cada domingo ese tesoro casi inexplorado de las doscientas cantatas de Bach.”
    Cuanta verdad encierra esta frase. No soy un experto en Bach, pero conozco su obra (no toda, obviamente) y sobre todo su alcance. Y estos domingos me descubren obras desconocidas (quizas porque han estado restringidas a la interpretación en iglesias).
    Gracias Antonio.

  2. pilar dijo:

    hoy además de escuchar la 3 me he ido a la 155 con la que inauguraste estos domingos bachianos, y de rebote a la pagweb de Sanchez Reyes, y he leído lo que sobre Bach escribe:”su obra y su vida nos enseñan que es tan difícil aproximarnos a él como dejar de intentarlo. Es difícil porque encarna los valores más altos del arte y de la vida, porque da expresión sabia y humana a todo, excepto a la mezquindad, que es lo fácil. Bach es esencialmente un músico de la meditación religiosa. Y esta clase de meditación, más que ninguna otra, es difícil para los hombres de nuestra época. Reconoce Bach que Dios le ha dado más talentos que a los demás hombres, y se siente por ello el más deudor entre los deudores de Dios”.
    esta cita ya lo dice todo, Antonio, te dejo un abrazo, y aquí continuo para lo que sea menester escuchar.

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