Händel: El Mesías

Tengo para mí que si alguien le hubiera dicho en vida a Georg Friedrich Händel que, de entre toda su prolífica producción musical, la posteridad habría de recordarle sobre todo por el oratorio “Messiah”, es probable que no hubiera dado demasiado crédito a tal predicción. Todo hace pensar que su autoexigencia le habría hecho apostar por alguna de las obras escritas en etapas de mayor frescura y productividad antes que por este oratorio compuesto en tan sólo veinticuatro días –veintidós según algunos autores- y precisamente cuando el músico se encontraba en la más delicada fase de su vida creativa.

Hay que recordar que en 1741, año en que está fechada la partitura, Händel venía de atravesar casi un lustro de práctica esterilidad artística, debida a una hemiplejia que le sobrevino en 1737 y que algunos historiadores de la música atribuyen a su frenética actividad durante los años inmediatamente anteriores. Además del deterioro físico, o quizá debido al mismo, la enfermedad tuvo como consecuencia para el músico una dolorosa depresión emocional, todo lo cual resultó en la mencionada etapa de incapacidad creadora.

Fue al parecer la intención de estimularle y acabar con su postración la que impulsó a su amigo y libretista Charles Jennens a hacerle llegar en julio de 1741 el libreto que habría de dar lugar a “El Mesías”. Hay que suponer que su gran amigo era consciente de que, por encima de las continuas fricciones con las jerarquías eclesiásticas que habían jalonado su vida, en el corazón de Händel anidaba una profunda religiosidad que no habría de ser insensible a la temática del nacimiento, vida y muerte de Jesús en la que aquel texto se basaba. Y no se equivocó. La lectura del libreto y la oportuna coincidencia de una petición desde Dublín de un oratorio de temática cuaresmal, desencadenaron la resurrección del genio que, como un volcán en erupción, abandonó su melancolía y escribió en tan exiguo periodo de tiempo una de las obras musicales más divulgadas e influyentes de cuantas en toda la historia se han publicado.

Llevada la partitura a Dublín por Händel sin Jennens saberlo, fue estrenada allí el 17 de abril del año siguiente, convirtiéndose en el único oratorio de la etapa inglesa del autor estrenado fuera de Londres u Oxford. La contrariedad del libretista ante tal circunstancia desencadenó algunos notorios comentarios suyos que descalificaban la música de “El Mesías” en comparación con otras creaciones de Händel. Parece ser que éste acertó a resolver el conflicto personal que Jennens planteaba haciéndole llegar una carta de desagravio que incluía algunas frases de San Pablo muy alusivas al fondo de sus diferencias. El músico demostraba así su innata e ingeniosa capacidad para la diplomacia, al considerar que una importante fuente textual del libreto de “El Mesías” –en especial la Parte Tercera, la espiritualmente más “reflexiva”- procede precisamente de la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios.

“El Mesías” no se estrenó en Londres hasta marzo de 1743, un año después de lo que Jennens hubiera deseado. Sin embargo, desde entonces se ha convertido en un emblema de la vida musical londinense. No se concibe una Navidad o Pascua en la capital británica sin que se interprete al menos una vez “El Mesías”, tradición que se ha extendido por todo el Reino Unido y cabría decir que, a partir de allí, por el mundo entero. En los albores del desarrollo de esta tradición, pues corría el mes de abril de 1759, un Händel enfermo y casi completamente ciego asistió a una audición de su “Messiah” en el Covent Garden londinense que iba a convertirse, precisamente, en el último concierto del que pudo disfrutar, ya que pocos días después el compositor fallecía en su domicilio de Brook Street a la edad de 74 años.

Antonio Perea – Noviembre 2009″

(Reproduzco estas notas casi literalmente de las que escribí para el programa de mano de una interpretación de “El Mesías” en el Teatro Monumental de Madrid promovida por la Editorial San Pablo y la Sociedad Bach de Madrid. El vídeo a continuación recoge el emocionante coro “His yoke is easy an His burden is light” (“Su yugo es amable y Su carga ligera”) en un registro del canal Arte sobre la versión dramatizada por Claus Guth con su propia dirección escénica, y con el concurso del imponente Coro Arnold Schoenberg de Viena y de los instrumentos originales del Ensemble Matheus dirigidos ambos por Jean-Christophe Spinosi. La actriz que encarna al arcángel Gabriel y se dirige al público en lenguaje de signos es Nadia Kichler).

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Una respuesta a Händel: El Mesías

  1. Adrian Vogel dijo:

    Una de mis obras preferidas de Händel. Y hacía mucho que no la escuchaba…

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