Final de la Pasion según San Mateo: de RTVE, Rey de Reyes y misas solemnes

Desde hace cinco años RTVE posee la grabación de la “Pasión según Mateo” de excelente factura que incluyo al final de la presente entrada. Nada menos que el maestro Helmut Rilling dirige en el Teatro Monumental de Madrid a la versión más brillante y concentrada de la orquesta de la Radiotelevisión y a un coro extraordinario en cuyo seno podemos observar a algunos de los cantantes que más han hecho como solistas por elevar la calidad de la interpretación de cantatas de Bach en Madrid. Al coro de niños de la Comunidad de Madrid no lo vemos en este número, pero actuaron de manera emocionante en el concierto de aquel marzo de 2007.

Durante estos días, como cada año, he intentado encontrar en televisión una interpretación de alguna de las pasiones del maestro Bach, una música no menos imprescindible durante la semana santa que los villancicos por navidad. Hace un par de años encontré una, pero en Mezzo y a una hora imposible. Este año ni siquiera. Y en el caso de RTVE, me asombra que teniendo en su archivo a “Bachmeister” Rilling y esta interpretación, no lo pongan de buena mañana un año detrás de otro, como hacen con “Rey de Reyes” o “Ben-Hur” en todas las siestas. ¿Quizá no se negociaron debidamente los derechos? Quizá. Lo que, sin embargo, sí pude ver en la Uno (o en la Dos, no me acuerdo) es una retransmisión en directo de una misa muy solemne en la que el obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, haciendo uso de fastuosos ropajes y faldones -sufragados con mis impuestos y los de todos-, identificaba en su sermón el mundo homosexual con el infierno. No me pareció oírle incluir en ese “infierno” (a lo mejor lo hizo después de que yo apagara, que fue inmediatamente) las tramas de pederastia –ojo, no es sólo un pecado: es también un delito- que han catapultado a la Iglesia católica a la fama internacional. Ni los presuntos robos de niños –otro delito- por parte de curas, monjas y autoridades franquistas que hoy se encuentran sub iudice y en las primeras planas de la prensa nacional. (Perdóneseme esta tímida digresión sobre la actualidad que nada tiene que ver con lo que buscan los seguidores de mi blog, pero “no sólo de Bach vive el hombre”. Por cierto, ¿cuánto costará retransmitir una misa solemne?)

Y mientras tanto, “ich armer Mensch, ich Sünderknecht” (“desdichado de mí, esclavo del pecado”, ver cantata BWV 55) buscando como un gil alguna sintonía televisiva en la que escuchar un oratorio que elevara la idea de dios un pelín por encima de la de los obispos que nos ha dejado por aquí. Iluso de mí (de nuevo “ich armer Mensch…”). Menos mal que nos queda YouTube.

En cuanto a lo puramente musical me tomo la libertad de llamar la atención sobre un par de detalles de este pasaje de la “Gran Pasión”. En el número 67, los cuatro solistas parecen despedirse de Jesús con frases piadosas, mientras que el coro 2 responde a cada uno de los cuatro “Mein Jesu, gute Nacht”. Una frase que, como me explicaba mi amigo y maestro, el músico Juan María Esteban, en alemán es mucho más que decir simplemente “buenas noches”, pues se trata de una fórmula reservada a alguien –un hijo, un padre, un cónyuge, un amigo muy íntimo…- por quien se siente la mayor de las ternuras, y que sólo se pronuncia cuando se sabe que su destinatario se dispone a dormir. El hecho de que sea sólo el coro 2 quien responde se presta también a interpretaciones interesantes desde lo doxológico: según los estudiosos, el coro 2 representa a los fieles mientras que el coro 1 desempeña el papel de “la hija de Sion”, según Schweitzer “el alegórico personaje de las [muy influyentes en lo religioso] Pasiones de Hunold-Menantes y de Brockes” y que se considera representa a la Iglesia, o a sus Pastores. En efecto, aquél coro 2 tiene el principal protagonismo en los llamados “coros de la turbas” que dominan la mayoría de la segunda parte de la “Pasión según Mateo” y confieren a la obra, quizá, su principal personalidad. Pero el protagonismo regresa al coro 1 en el final de la gigantesca partitura (núm. 68), un famosísimo coral que no necesita de presentaciones, porque es probablemente lo más conocido de la misma. El coro 2 se limita -y no digo que sea poco- a participar en la exposición del coral y a responder al coro 1, en cierto modo igual que sucedía en el número inicial de la obra. Los cromatismos del segmento central del número a cargo de dicho coro 1 son remarcables, cromatismos que  en la simbología musical de Bach son la grafía que describe el “lamento”, y que aquí exagera Rilling al pedir al coro 1 una sucesión de “forte-pianos” entrecortados (en un estilo que se define entre los conocedores, no sé por qué, como “lombardo”). Pero más allá de todo tecnicismo está la belleza intemporal del conjunto del número, broche inmejorable a una de las obras cumbre de la música de todos los tiempos.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Johann Sebastian Bach, Música. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s