Bach-Milhaud-Ross (2)

“…A comienzos de 1923, Milhaud realizó su primer viaje a Estados Unidos. El lujoso jazz orquestal de Paul Whiteman causaba sensación por aquel entonces entre la alta sociedad estadounidense, pero Milhaud lo evitó; al igual que Bartók en los Montes Cárpatos, buscaba el artículo genuino. En un antro de Harlem llamado Capitol Palace, donde tocaban habitualmente los pianistas ‘stride’ Willie ‘The Lion’ Smith u James P. Johnson, y donde el joven Duke Ellington sería pronto adoctrinado para formar parte de la élite de Harlem, MIlhaud quedó deslumbrado por el poder no adulterado del blues…”.

“…Milhaud compendió sus aventuras exóticas en el espectáculo de inspiración africana ‘La création du monde’, que el Ballet Sueco presentó en Paris en 1923, con un argumento del poeta simultaneísta Blaise Cendrars y escenografía y vestuario del innovador cubista Ferdinand Léger. El compositor no sabía mucho de África, pero la partitura de Milhaud se eleva por encima de los estereotipos del ‘art nègre’ gracias a la fuerza de su elegante mezcla de Bach y jazz: en el pasaje inicial de la obertura, las trompetas danzan lánguidamente sobre un continuo barroco adornado por un saxofón. En sus viajes latinoamericanos, Milhaud se había topado con la música del compositor de danzones cubano Antonio María Romeu, a quien le gustaba enmarcar danzas sincopadas en un contrapunto bachiano. Es posible que también oyera a Villa-Lobos, especulando sobre los puntos en común entre la música folclórica brasileña y el canon clásico, una idea que acabaría generando la gran secuencia de las ‘Bachianas Brasileiras’ de Villa-Lobos. Más tarde, la noción de una conversación panhistórica entre Bach y el jazz sería retomada por gente como Bud Powell, John Lewis, Jacques Loussier, y Dave Brubeck, el último de los cuales estudió con Milhaud y se sintió inspirado por sus obras. Milhaud se convirtió en un eslabón dentro de una gran cadena, que conectaba siglos de tradición con nuevas formas populares…”

Alex Ross: “El ruido eterno” Seix –Barral, Barcelona, 2009. (1ª parte; capítulo 3: “Danza de la Tierra- La Consagración, el folk, le jazz”)

Lo más parecido que he encontrado a la descripción que Ross hace de las inquietudes de Romeu es esta secuencia de una vieja película cubana, en la que vemos al “mago de las teclas” con su  peculiar estilo de digitación. A partir del último tercio del video, en efecto, se nota un breve intento contrapuntístico muy curioso. Un consejo: abstráiganse del “argumento” (por llamarlo de alguna manera) y presten atención al Mago que, aunque no lo parezca, es el mismo que el de la foto que encabeza esta entrada. ¡Ah!.. y mañana veremos qué pasa con Villa- Lobos.

 

 

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