“¿Es La Donna è Mobile’ un aria de ópera?” (Felicidades, Mundano)

verdi

El Mundano es un blog sobre todo musical, político y futbolero que acaba de cumplir siete años -¡felicidades!- al que su editor, Adrián Vogel, define como “blog pop”. Más allá de las por sí solas interesantes opiniones propias de Adrián, siempre contundentes, su hospitalidad de anfitrión y su larga trayectoria profesional en el mundo de la producción musical y discográfica puebla permanentemente El Mundano de colaboraciones del máximo interés con firmas de los ilustres amigos acumulados durante su vida (no incluyo en esa calificación mi propia firma, que he tenido la habilidad de colar entre aquéllas en alguna ocasión). Recomiendo especialmente su sección “Un siglo de canciones”, una verdadera delicia documental que va ya por 144 comentarios sobre otras tantas canciones representativas del siglo veinte. Y, ojo, está abierta a la participación (“¡animarse!” que diría Lola de España).

Al grano. No había hecho más que comenzar el año 2011 cuando mi amigo Adrián Vogel publicaba en El Mundano una entrada con un título tan categórico que ni siquiera su encierro entre interrogaciones le restaba un ápice de fuerza: ¿Es “La Donna é Mobile” la canción más machista de la historia?” Reproduzco a continuación un fragmento de esa entrada:

“…El otro día gracias a un comentario de Mario Gil en Facebook vi la gran producción del “Rigoletto” de Verdi sobre un texto de Victor Hugo, dirigida por Marco Bellochio para la TV, con Zubin Metha al frente de la orquesta y con Placido Domingo de ¡barítono! Nuestro tenor era el protagonista, Rigoletto, y se adaptó al papel (quizás una pega pueda ser que siendo su bufón iba mejor vestido que el Duque de Mantua). La idea de subtitular la Ópera me pareció genial y así pude llegar a esta pregunta: ¿es “La Donna é Mobile” la canción más machista de la historia?

La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,

cambia de palabra y de pensamiento.

Siempre su amable, hermoso rostro,

en el llanto o en la risa, es engañoso.

La mujer es cambiante, cual pluma en el viento,

cambia de palabra y de pensamiento.

y de pensamiento, y de pensamiento.

¡Siempre es desgraciado quien en ella confía,

quien le entrega, incauto el corazón!

¡Aunque nunca se sienta plenamente feliz

quien de su pecho no beba amor!

¡La mujer es voluble, como una pluma al viento,

cambia de palabra y de pensamiento

 y de pensamiento, y de pensamiento!

…”

Fin de la cita.

He recordado todo esto al releer un párrafo de la hasta ahora última publicación traducida al español de Alex Ross, “Escucha esto” (con el que me topé mientras buscaba un comentario del autor que yo recordaba ponía en relación la “Chacona” de Bach con la línea de bajo de “Dazed and Confused” de Led Zeppelin, así es Alex Ross). Cuando Adrián publicó su entrada sobre Rigoletto faltaba aún más de un año para que el libro apareciera en España, por lo que ni él ni ninguno de sus habituales comentaristas pudimos aportarlo entonces a la discusión “verdiana”. Ross, el afamado crítico musical de The New Yorker, propone en su libro un análisis bastante interesante sobre el papel que el irónico Giuseppe Verdi asigna a esa burda canción de taberna disfrazada de aria de ópera.

Asistí hace años a una función de Rigoletto en Madrid en la que al tenor se le escapó un gallo en los últimos compases de esa llamémosle aria. Durante unos instantes creí que había sido adrede, le quedaba bien un toque de aguardiente a la impostura de aquel momento escénico diseñado por Verdi. Igual que cuando la Lauretta de turno disimula sin éxito una sonrisa al cantar “O mio babbino caro”; o cuando Gigli improvisaba un “ja!” durante el famoso aria de Rodolfo en “La Bohème”. La inmediata expresión facial abochornada de aquel tenor, sin embargo, me indicó enseguida que no había sido aposta. Y el pateo cruel del público –ya sabéis, el culto, implacable y entendidísimo público de la Ópera de Madrid- demostraba sin lugar a dudas que el único espectador presente que había creído percibir alguna ironía en aquella escena era un servidor.

Me gustaría compartir toda esta reflexión con mis seguidores, así es que procedo a afilar mis dos dedos y me dispongo a teclear un párrafo extraído de “Escucha Esto”, de Alex Ross. Si no conocéis el argumento de Rigoletto recurrid a la Wiki, que lo explica bien incluso en la versión en español. Escuchad mientras tanto al gran Pavarotti cantándola en Moscú cuando las balas  se tiraban a mano por no haberse inventado todavía la escopeta. A la espera de vuestros comentarios y como solía decir mi llorado amigo Caco Lucio-Villegas, “que ustedes lo disfruten, marqueses”.

“… Para hacerse una idea de la naturaleza bifronte de Verdi basta con mirar su melodía más pegadiza, «La donna é mobile», que ha vendido enormes cantidades de pasta gracias a los anuncios de televisión. Aparece al comienzo del acto III de Rigoletto.

Más que ser una melodía bonita, está plagada de dobles sentidos, algunos de ellos bastante feos. La ironía del aria se encuentra insinuada en los primeros compases, cuando los intérpretes se paran y empiezan de nuevo, como actores que estuvieran aclarándose la garganta. El primer verso puede traducirse como «La mujer es veleidosa», pero el sentimiento no es en absoluto inequívoco, ya que se trata de la racionalización de un Duque veleidoso que utiliza a las mujeres para divertirse. Gilda, que ha caído rendida ante el Duque, acierta a oír la canción, capta su sentido y se queda sumida en la desesperación. Rigoletto, su padre, maquina la venganza y se olvida durante un rato de que fue él mismo quien facilitó las aventuras del Duque y fue maldecido por una de sus víctimas. Al final de la noche, un asesino sale tirando de un saco que se supone que contiene el cadáver del Duque. En el momento en que Rigoletto se inclina sobre él, se oye fuera de escena a un tenor que nos resulta familiar cantando una melodía familiar: «La donna é mobile.» ¿De quién es entonces el cuerpo que hay dentro del saco? «Maledizione!»Una desenfadada cancioncilla se convierte en el filo de la navaja de la maldición que abate a Rigoletto…”

(Alex Ross: “Escucha esto”; Seix Barral, Barcelona 2012. Pág. 315)

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Una respuesta a “¿Es La Donna è Mobile’ un aria de ópera?” (Felicidades, Mundano)

  1. Adrian Vogel dijo:

    Tengo pendiente de leer este nuevo libro de Alex Ross (el primero me encantó, como a ti; recuerdo la entrevista que te hice en video comentándolo). Gracias por las citas y el enlace. Salud & Saludos.

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