Brahms y el coral misterioso: preludio para órgano Op. 122-1

 

Philipp Spitta (1841-1894)

Philipp Spitta
(1841-1894)

Quería yo ir pasando los Once Preludios Corales para Órgano  de Brahms (Op. 122 posth.) uno a uno y por su orden. Y empiezo a documentar el nº 1 y ¡zas!, parón en seco. Descubro que es bastante misteriosa la fuente de inspiración de Brahms para desarrollar este preludio, pues el coral al que Brahms refiere la partitura, “Mein Jesu der du mich”, desapareció muy pronto de los himnarios luteranos, según algunos debido a extremos de posible lectura pecaminosa en su texto. Incluso ya en la época de Brahms es dudoso que se pudiera encontrar en los anaqueles de las congregaciones luteranas. ¿Pudo haberlo extraído de alguno de los viejos volúmenes recopilatorios e himnarios litúrgicos que atesoraba en su colección personal? Lo cierto es que tras su muerte nunca fue encontrado entre ellos. Recordemos en este punto que el maestro era un coleccionista compulsivo –como todos los coleccionistas- de valiosos textos y partituras antiguos, adquiridos unos, regalados otros, que a su muerte legó a la Sociedad de Amigos de la Música de Viena.

En lo que se refiere a posibles antecedentes de este “Mein Jesu der du mich”en la obra de JS. Bach, tampoco es un coral que éste eligiese para composición alguna que haya llegado hasta nosotros, lo que contribuye a agrandar el enigma. Pero pensemos que se calcula en un centenar el número de cantatas de Bach perdidas para nuestras generaciones y, con ellas, las respectivas armonizaciones de corales. Como miembro casi fundador de la Bach Gesselschaft (la Sociedad Bach impulsada desde Leipzig por Robert Schumann) Brahms estaba al corriente de los trabajos de recuperación de las obras del genio de Eisenach, cuyo principal vector eran los trabajos de Philipp Spitta, uno de los pioneros de la musicología moderna, gran amigo de Brahms y autor de la quizá más importante biografía de Bach.

Cabe señalar que lo que sí se sabe es que el autor del texto de “Mein Jesu der du mich” es el teólogo lipsiense y profesor de ética Johann Christian Lange  (1669-1756), cuya mayor producción literaria de himnos se produjo en su etapa juvenil en Lüneburg, donde residió entre 1691 y 1694. Bach llegó a esta misma ciudad en 1700 para ser allí organista durante al menos tres años, por lo que no sería extraño que hubiera pasado por sus manos este himno hoy perdido.

En lo musical he comprobado que la mayoría de los estudiosos coinciden en señalar este primer preludio del opus 122 de Brahms como el más profundo y complicado de los once. Quizá se refieran esos  estudiosos a su estructura de fugas yuxtapuestas, apreciación que para el oyente no especializado –e incluso para el moderadamente iniciado, como es el caso de un servidor- no es fácilmente detectable. Brahms sitúa el cantus firmus o melodía del coral en notas largas del pedal, que no aparece hasta el pulso previo o anacrusa del compás noveno, cuando los dos manuales del órgano ya han desarrollado el tema en sendas fughettas o pasajes fugados que a lo largo de la obra, al incorporarse el pedal con su propia voz, elaboran una arquitectura de gran complejidad. El maestro Brahms, a estas alturas de su vida, parecía ya hacer estas cosas casi sin pensarlas, sin despeinarse.

En fin, espero que los próximos preludios de Brahms den un poco más de juego para los bachianos. Pero es lo que hay: el rigor es el rigor y lo prometido, deuda.

(Robert Parkins al Órgano Flentrop, de la Duke Chapel, Duke University, USA, 1994. Licencia YouTube standard)

 

 

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5 respuestas a Brahms y el coral misterioso: preludio para órgano Op. 122-1

  1. Adrian Vogel dijo:

    Aplaudo tu inmersión en el mundo de Brahms (como sabes llevo un par de años prendado y abducido por él).

  2. pfp dijo:

    yo soy de las no especializadas en absoluto, (apenas entiendo la parte técnica de lo que escribes aunque me esfuerzo), pero la música es tan preciosa que brotan solas las lágrimas de la emoción…

    gracias Antonio, un placer¡

  3. Lo que importa es eso, Pilar, no la técnica. La vida es más bien corta y está llena de cosas bellas, no se debe perder tiempo en escuchar música que no emocione.

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