Cantata 198 en Trogen con la Bach Stiftung

 

La población de Speicher, cerca de Trogen, vista desde el Trogenerbanh

La población de Speicher, cerca de Trogen, vista desde el tren.

 

La bajada a Sankt Gallen en el tranvía de Trogen tras escuchar cada concierto de la Bach Stiftung se hace con la última pieza resonando aún en los oídos. A menudo es el coral conclusivo de una cantata que en manos de Rudolph Lutz y de ese coro y esa orquesta inigualables se diría la música que suena en el paraíso.

El pasado 20 marzo, víspera del “Bachgeburstag”, el cumpleaños de Bach, ese sonido que retumbaba en mi cabeza bajando de las cumbres del Appenzell no era el de un coral, sino el de un coro con todas las de la ley, la ley de Bach: “Doch, Königin! du stirbest nicht” (“¡Pero tú, Reina, tú no mueres!”, suena en el vídeo de más abajo). Corresponde al final de la cantata 198, “Lass,Fürstin, lass noch einen Strahl” (“Princesa, envíanos un rayo de tu luz” [desde la bóveda estrellada de Salem…]) más conocida como Oda Fúnebre o Trauerode. Se trata de una de las joyas más hermosas y menos interpretadas de Bach y tiene tras de sí una interesante historia.

La princesa Christiane Eberhardine de Brandeburgo – Bayreuth (con esos apellidos estaba predestinada a que la historia de la música la recordara) era la esposa de Augusto II de Sajonia, apodado “El Fuerte”, quien en el marco de retorcidas vicisitudes guerreras y políticas que no cesarían hasta su muerte arrebató a Suecia con ayuda de Rusia la corona polaca. Siguiendo las leyes de aquel país, para proclamarse “Rey de Polonia” en 1697 hubo de abjurar del protestantismo y abrazar oportunamente la fe católica, lo que no dudo en hacer. La princesa Eberhardine, sin embargo, no le siguió en lo que consideró una farsa y se mantuvo en el luteranismo, negándose, además, a trasladar su residencia del territorio sajón y permaneciendo en él hasta el fin de sus días. Augusto se trasladó a Polonia solo y, mujeriego empedernido al parecer, no tuvo empacho en alardear públicamente de su sucesiva -y en algún caso simultánea- convivencia con al menos una docena de mujeres con las que tuvo diversa descendencia.

La princesa Christiane Eberhardine de Sajonia

La princesa Christiane Eberhardine de Sajonia

Esta historia granjeó a la princesa electora (Kurfürstin) la simpatía y el apoyo de sus compatriotas, tanto de la aristocracia como del pueblo llano. Por ello su fallecimiento el 5 de septiembre de 1727 supuso un evento de la máxima tristeza en Sajonia. Un grupo de estudiantes de la universidad de Leipzig liderados por el acaudalado escolar Carl von Kirchbach impulsaron una jornada de luto y homenaje a la princesa recién fallecida. No sin controversias universitarias internas por lo que suponía de atrevimiento (hoy lo llamaríamos “riesgo de precedente asambleario”), lograron al final que las autoridades universitarias y civiles consintieran en la elaboración de una cantata de nueva factura que se interpretaría en la Paulinenkirche, la iglesia universitaria de Leipzig. Y lograron, además, embarcar en el proyecto a un reticente Johann Christoph Gottsched, gloria nacional de las letras alemanas (algo así como si en España hubiera escrito Góngora el libreto) y al Kantor Johann Sebastian Bach-éste sí encantado, como siempre, de enredar entre la universidad y el concejo-, quienes aportaron lo mejor de su arte. Así nació esta joya tremenda cuyo texto, a pesar de estar clasificada por Schmieder entre las cantatas de iglesia (BWV 1 al 200) no incluye ni una sola alabanza a Dios, para no ofender al católico Rey recién enviudado, y sí muchos elogios terrenales a la figura de la princesa electora y reina consorte de Polonia. Quizá sea ese conflicto entre religiones que la princesa encarnó el motivo de que la obra siga siendo asombrosamente poco conocida e interpretada en nuestros días.

La cantata 198 se distingue por una yuxtaposición de texturas sonoras infrecuentes, cuando no únicas, en la música de Bach. La presencia revolucionaria de dos violas “da gamba” junto con dos laúdes, en ambos casos con algunas funciones concertantes con el clave –no hay órgano positivo para el continuo- genera una atmósfera sonora de increíble calidez que a uno le envuelve y le abriga. La singular unión de brillantez y delicadeza que logra Bach en esta obra demuestra su enorme “intuición acústica”, que puso en juego en innumerables episodios de su vida creativa.

No voy a extenderme más en la consideración histórica y musicológica de la cantata, que reservo para mejor ocasión divulgativa. Lo que quiero resaltar en la presente entrada es la excelente forma artística  que sigue mostrando la agrupación que dirige Rudie Lutz. No soy yo quién para compararla con otras y espero que nadie se me ofenda, pero no sería sincero si no manifestara con toda claridad que no hay coro en el mundo entero que me guste más que el de la Bach Stiftung. Y en directo es de auténtico escalofrío. Y lo mismo digo de su orquesta estable y de la calidad de los solistas e instrumentistas invitados. Pero me asombra en especial el coro, quizá porque, como saben los seguidores de este humilde blog, yo he cantado mucho Bach. En “ligas inferiores”, es cierto, pero conozco  el asunto lo suficiente como para saber de lo que hablo: articulaciones precisas sin exageración alguna, dicción que se percibe en la sala con la claridad con que lo haría un dictado de un profesor de alemán, precisión y elegancia admirables en las dinámicas, actitud emocionante que se transmite al público… es decir, todo lo bueno que cabe esperar de unos cantantes excelentes que llevan practicando su arte juntos desde hace casi diez años. Y no es menos importante, desde luego, la presencia a su frente de un director sin duda superdotado.

Elenco artístico de la velada

Elenco artístico de la velada

Es imposible resaltar individualmente a nadie en medio del panel de músicos impresionante de la Bach Stiftung. Cualquiera de los instrumentistas de la orquesta, cualquiera de los cantantes del coro, atesora una calidad y experiencia de primer nivel internacional. Y qué decir de los solistas e instrumentistas invitados. Pero no me resisto a destacar alguna cosa a título muy personal y casi extramusical. Por ejemplo y confirmando la anterior afirmación, el joven bajo Manuel Walser, a quien hemos disfrutado durante años en el coro de la Bach Stiftung y que es discípulo de Thomas Quasthoff, estuvo formidable en su intervención solista y me dejó muchas ganas de escucharle en algún papel de mayor envergadura (por ejemplo, un Jesucristo de la Pasión según Mateo). Durante las ovaciones finales, en las que el sabio y educado público de Trogen suele producirse muy prudentemente, como si no quisiera incurrir en agravios comparativos, me pareció percibir esta vez un atisbo de chispazo muy justificado en los aplausos al salir a saludar Walser, a quien ese mismo público ha visto crecer artísticamente desde muy joven. Es también de destacar la presencia de, para mí, un autentico icono de la interpretación histórica como Paolo Pandolfo a la viola da gamba (la otra viola era nada menos que Amélie Chemin) y, cómo no, la de nuestra joven y ya más que consagrada compatriota barcelonesa María Ferré, ¡qué satisfacción verla y oírla allí tañer uno de los dos laúdes barrocos!

Os dejo con una versión de Herrewegge del recitativo y aria para contralto números 4 y 5, ésta última, sobrecogedora, sólo con el acompañamiento de las dos violas da gamba, los dos laúdes y el clave y continuo. Y atención al inicio del recitativo previo, con la evocación del repique fúnebre de las campanas que desciende por toda la orquesta, desde las flautas dulces hasta los laúdes, para terminar con los  ‘stacatti’ del continuo en un efecto sonoro sin parangón en la música del cantor genial.

PS.: No me he olvidado, amigos, de los preludios de Brahms: volveré a ellos, nunca será tarde.

 

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6 respuestas a Cantata 198 en Trogen con la Bach Stiftung

  1. Lola Moreno dijo:

    Gracias por trasladarnos a Sankt Gallen. Bssss

  2. Gracias a ti por el comentario y por visitar ésta tu casa 😉

  3. Muy lindo el comentario, muchas gracias. La BWB 198 es una obra maravillosa. Lo felicito por haber tenido la oportunidad de oírla allá. Es grato leer en Facebook algo que no sea las tonterías que la mayor parte de los usuarios pone. Este es el vínculo para mis traducciones al español de toda la obra vocal de Bach: http://www.bach-cantatas.com/Texts/IndexTexts-Spa7-BWV.htm

  4. Javier Cordero dijo:

    Parafraseando lo que dijo Reinken a nuestro joven Bach, “Pensaba que este arte había muerto, pero veo que aún vive en ti”……le digo a usted, Don Antonio: “Pensaba que BACH había muerto, pero veo que aún vive en ti”.
    Gracias por “resucitarlo” en cada entrada.

  5. Me abrumas, amigo. Gracias por animarme, a veces se necesita (el afán de cada día absorbe mucho…)

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